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Alturas Sagradas

Thursday, April 17, 2008

En casi todas las religiones antiguas, se nota el carácter sagrado que se atribuía a los montes elevados o relevantes. Para el sacrificio de Isaac, Abraham escogió la cima de un monte. La aparición de Yahvé a Moisés, se realizó en el Monte Horeb. Lugar de oración tenido por sagrado en aquella época. Situado en el desierto de Sinaí, cercano al monte Sinaí y con el cual se le confundió durante un tiempo. En sus laderas, a poca distancia del lugar de la aparición, se hallaba el hogar de Jetro, sacerdote madianita de Yahvé.

Tal manifestación divina revistió todas las características tronantes de un clásico dios de las montañas. Con trompetas, truenos, nubes y relámpagos. Algo muy de la época. Sería también útil señalar que el desierto de Sinaí es rico en yacimientos de azufre, fosfatos y betunes, lo que puede hacer pensar que sus habitantes conociesen algunas de sus propiedades ígneas y explosivas.

No faltan referencias de algunos dioses contemporáneos, con apelativos parecidos e idéntica raíz, de origen árabe, que habitaban en las cercanías. Yahé, Yamí, Yahú, Ya, son nombres que se encuentran en referencia a divinidades semíticas de la costa occidental de la península arábiga, y oriental de la del Sinaí. En época contemporánea y anterior a la estancia de Moisés entre los madianitas.

La serpiente, alegoría de la resurrección en el antiguo Egipto, fue recogida por Moisés en sus cultos. Muy probablemente, a través de quien se convirtió en su suegro, Jetro, sacerdote ofita. Aún cuando, con toda precisión, que no ofrece lugar a dudas, Yahvé pide a Moisés que no se hagan dioses de fundición, él la mandó cincelar en bronce. Cabe preguntarse si los demás métodos de reproducción gráfica pudieron quedar fuera del tabú bíblico. Aún cuando se insiste: ‘No os fabricaréis ídolos ni estatuas%u2019.Esta serpiente de bronce fue llevada en sus desplazamientos por el desierto, delante del Arca de la Alianza. Más tarde, fue entronizada en el Templo de Jerusalén, donde se conservó durante siglos. A lo largo de cientos de años, recibió honores religiosos, como se lee en el Libro de los Reyes. Pues, quemar incienso delante de una imagen, equivalía a un acto de adoración, y esto se había convertido en práctica común, respecto a la serpiente de bronce mosaica. Tal costumbre les vino heredada de los madianitas, que mantenían un culto a las serpientes.

Lo que sí se ha de tener en cuenta, es que Jetro era cananeo madianita, más cercano, en cultura y orígenes, a los árabes que a los hebreos. Sacerdote de Madian, población de la Arabia Occidental, a la orilla del Mar Rojo, y región litoral frente al Sinaí. Se dice que los madianitas eran descendientes de Madian, hijo de Abraham y Cetura, mujer cananea. Estaban emparentados con el pueblo de Israel, pero no eran idénticos. Con ello se puede explicar el que, la tradición babilonia hebrea, vincule la revelación de Yahvé y su nombre, con Moisés y su época, (tiempo en que ellos comenzaron a oír hablar de un Dios con tal nombre), mientras que los hebreos del Sur, asentados en Judea y Gaza, en constante contacto con cananeos y madianitas, atestigüen, en escritos de la época, su preexistencia.

Cuando Jetro, preceptor religioso de Moisés, padre de su mujer, sacerdote de Yahvé, y vecino del Monte Horeb, en las cercanías del Sinaí, oye los prodigios que Moisés, le cuenta sobre su salida de Egipto, con el pueblo judío, le dice: “Ahora sé que el Señor es grande sobre todos los dioses”. Esto parece implicar la aceptación de la existencia de otros dioses menores, que, a partir de entonces, fueron, oficialmente, excluidos de las creencias de Israel. La ascendencia de Jetro sobre Moisés, se ve claramente, cuando es él quien aconseja a Moisés, su querido yerno y pupilo, sobre cómo había de organizar la vida social, política y religiosa del pueblo de Israel.

Cada pensamiento, obra, acción u omisión, generan su propia consecuencia. En nosotros está, el poder de conducir pensamientos y obras por el buen camino. Al tomar el camino, fijamos la meta.

Quien se aferra a lo material, sufre. Sufre constantemente, por temor a perder aquello que se afana en retener. Siendo lo material inestable, cambiante, asirse a ello es como querer parar el tiempo. Pretender vivir el mismo segundo eternamente. Un imposible doloroso, que, en el mismo deseo, lleva su fracaso. Vivimos el instante presente, no el que pasó, ni el que vendrá. Sólo alcanza la felicidad, quien no siente deseos de más. La transitoriedad engendra insatisfacción. La posesión, dolor. El amor a sí mismo, esclavitud. El sufrimiento es el mayor mal de la Humanidad, que se ha de erradicar, para llegar a la plenitud.

Una mente que sufre, no puede ser libre, está atada a su dolor. Para liberarse, se ha de eliminar primero el dolor. Ha de centrarse la mente en lo trascendente, olvidando lo transitorio. No asentar la vida propia en la autosatisfacción.

Se ha de creer lo que se comprende, y aquello a lo que se llega, o puede llegar, por la experiencia y el conocimiento. La paz se alcanza mediante un equilibrio centrado, que conduce a la eliminación del sufrimiento. Se ha de vivir intensamente el momento, místicamente. Con desprendimiento, equilibrio, entrega y compasión. E intentar comprender la razón de nuestras acciones, sin extremismos. Sin dogmas.
La semilla del futuro, se siembra en el presente.

Ritos, ceremonias, oraciones, o confesiones y arrepentimientos, no pueden borrar un acto del pasado. El hecho quedó y tuvo sus consecuencias.

Las religiones son machistas, profundamente. No nos preguntemos de dónde nos viene la organización machista de la sociedad. Lo tenemos claro. En el origen de nuestras creencias. En su expulsión del Paraíso, Dios ordena a Eva estar bajo el mando, potestad y dominio del hombre. La mujer queda marcada como parte culpable en la pérdida del Paraíso. Por lo que su condicionamiento religioso ya está señalado. Así será, si así nos conviene.

Sintomático es que, aún hoy en día, cuando la medicina paliativa está tan avanzada, en medios eclesiales insistan en cosas tales como que la mujer ha de parir con dolor. Y ha de cumplir con el embarazo hasta el fin. Sea o no deseado, o forzado. Ella ha de sufrir, por siempre, el placer momentáneo del hombre. Para cumplir con el mandato bíblico. Por supuesto, la jerarquía eclesiástica está formada por hombres célibes. Irresponsables.

Ejerce alguna influencia derivada la primitiva ley mosaica, en el hecho frecuente, donde esté en vigor la actual ley coránica, en que, los herederos del esposo difunto, no sean la esposa o esposas enviudadas, sino los hermanos del muerto, con lo que éstos pueden heredar no sólo sus bienes materiales, sino también a sus mujeres e hijos, como parte de los mismos.

Respecto a la herencia que recibirá la hija, de sus padres, será la mitad de lo que reciba su hermano. Se dan numerosas reglas para la partición de la testamentaría, pero siempre beneficiando al varón sobre la hembra. Eso sí, haciendo saber que esa es la voluntad divina. El fluir constante de la vida que percibimos, es sólo la parte que conocemos de ésta, pero no el todo. Dado que nada es permanente, todo es transición.
Consolémonos.

Los dictadores y personas autoritarias, quienes se consideren dueñas del dogma, aunque no maten, privan de la vida a sus víctimas. Dejan que la gente muera, sin haber tenido ocasión de vivir plenamente. Vampirizan a quienes tienen a su alcance.

El estímulo de doctrinas fanatizadas crea también un fanatismo de signo contrario.

Cuando la concienciación social es más elevada, se obra por solidaridad, no por miedo a las consecuencias.

Para beneficiar a otros, no hay que esperar a tener sentido de culpa.

Cuando uno se cree escogido por Dios para acabar con el Mal en el mundo, debería tener un psiquiatra bien cerca. La soberbia obnubila. La tragedia del mundo actual es que hay demasiados gobiernos en manos de fanáticos e iluminados. No se razona, sencillamente, se trata de anular la creencia diferente.

Faltan científicos razonadores en los puestos de mando y sobran hombres de fe. De fe en sus propias razones.

¿A qué países del mundo puede servir de ejemplo la política actual norteamericana?

No a Europa, ciertamente. El mejor plan de seguridad que podrían adoptar, sería el de tratar con justicia a sus actuales enemigos, que se los ha ido buscando, uno a uno. Torturando y humillando a los pueblos, no se conquista su amor. Los perros torturadores de Irak, han devorado el prestigio democrático de Norteamérica. Tanto como, la humillación constante del pueblo palestino, ha hecho olvidar la historia de víctima que podía alegar el pueblo hebreo. Ahora están, plenamente, situados en el lado de los verdugos. La regeneración depende de que haya un cambio político radical en los gobiernos actuales. Toda su credibilidad la han quemado.

Son hipócritas quienes piden la paz para sus pueblos, olvidando que su propia actividad es la de fabricar armamentos con los que alimentar las guerras que ellos mismos provocan. Produciendo, a su alrededor, una multitud de pueblos con los derechos disminuidos.

Venir ahora a Europa, a instalar un nuevo orden, está fuera de toda conveniencia. Se agradecería un apoyo a distancia. Europa debería ser estimulada, en todo caso, a continuar uniéndose, de forma autóctona y pausada. Sin prisas ni sobresaltos, con razones y buenos modos. Si no se hubiese celebrado la malhadada reunión de las Azores, en la cual todos los intervinientes europeos perdieron su crédito, sirviendo de alfombra al imperio, a estas alturas habría una Europa más coherentemente unida. Allí se destruyeron cincuenta años de colaboración y buenos deseos.

Toda intervención en la política europea de potencias extrañas a la Unión Europea, irá en detrimento de nuestra integridad.

Está claro que ni Rusia, ni Norteamérica pueden estar interesadas en potenciar una Unión Europea firme y estable. Somos la competencia. No hacen más que poner piedras en el camino. Si Europa quiere afirmarse como identidad común, de unos pueblos que van aprendiendo a convivir en paz, no podemos volver a beneficiar la política armamentística de bloques, que ha venido envenenando al mundo, desde la Segunda Guerra Mundial. Bush ya ha demostrado, en numerosas ocasiones, que le interesan más los negocios de armas y petróleo, que las personas que los padecen y Putin, el nuevo Gengis Khan, no le anda a la zaga. El futuro de Europa deberá estar en manos del Parlamento Europeo. Por mal que nos vaya, siempre nos irá mejor que depositando nuestra confianza en manos transatlánticas o transiberianas. El futuro de Europa ha de ser cuidado por europeos comunitarios restringidos. Ya está bien de imperios expansionistas.

Morir en holocausto por sus dioses, ha sido habitual en algunas culturas. En la semita y la aria, la víctima debía considerarse bienaventurada por ser seleccionada para tan alto fin: el de morir por su dios. Las Cruzadas están en nuestra historia.

No era esto extraño para alguien formado en la cultura bíblica. Los sacrificios humanos fueron, siempre, una institución entre los pueblos semitas. Tal consideración se ha extendido a nuestros días. Ejemplos de suicidios rituales, para derivar los daños hacia quienes consideren enemigos de sus creencias, se están viendo, con frecuencia, entre algunos islamistas fanatizados. Claro que no sólo entre ellos. Las religiones de origen antiguo han tenido, todas, sus épocas sangrientas

Parece como si, las organizaciones religiosas pertinentes, escogiesen el camino del sacrificio, para testimoniar de sus creencias. Esto, de forma natural, repercute en un mayor apiñamiento en torno al credo de que se trate. El ejemplo de los muertos, sirve de fertilizante a futuras adhesiones. En esencia, no deja de ser una herencia del pasado más primitivo, propio de mentes esclavizadas. Todas las sectas del mundo, pueden ofrecer ejemplos, entre sus seguidores, de tan extrema abnegación. Parece haber técnicas refinadas para la fanatización, tanto individual como colectiva.

Un pasaje curioso de los Evangelios es aquel en el que Jesús recomienda el suicidio a quien escandalizare a un inocente, diciendo aquello de ‘más le valiera atarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar.’ ¿Es esto interpretable como incitación al suicidio? ¿O sólo se pide el sacrificio por una causa noble? Al fin, un suicidio con excusa incorporada.

Los holocaustos sangrientos, de animales o humanos, van cayendo en desuso, al abstraerse o sublimarse en los ritos mágicos y ceremonias religiosas. Pero no se excluyen totalmente. Prueba de ello es que, aún en la actualidad, no es raro oír hablar de muertes rituales y auto-inmolaciones. Por supuesto, en las culturas occidentales se pretende vincular dichos sacrificios a ritos satánicos, magia negra, vudú, brujería, fanatismo, o algunas religiones primitivas africanas, pero no siempre es así. Olvidamos, en tanto, que tales prácticas no han sido ajenas a los principios de las ‘civilizadas’ religiones elevadas actuales. Todos los sistemas de creencias de origen antiguo, han ido adaptando sus ritos y costumbres a lo permisible en cada época. La evolución de la sociedad es, siempre, un conjunto permeable.

Para propiciar el ofrecimiento de sacrificios, dedicación y donaciones, se ha de inculcar, antes, en el devoto el concepto de culpa y deuda. Tanto ante el ser divino, como con la organización que se atribuya su representación en la Tierra. El concepto de culpa puede incluso transmitirse de arriba abajo. Según la Biblia, si peca el Sumo Sacerdote, hace pecar a su pueblo. Este principio, de transmisión de culpa, es negado en el Corán. En cambio, algunas religiones orientales, admiten que las desgracias actuales pueden ser debidas a pecados acumulados en existencias anteriores. Según la Biblia, las culpas del Pecado Original se transmiten, desde la Creación, a toda la Humanidad. De generación en generación. Así, no sólo somos culpables por la culpa propia, sino por la heredada en nuestra cadena genética. ¡Complicado lo tienen los científicos que, además, sean creyentes!

Entre griegos y romanos, tanto las vestales como los guerreros, estaban mentalizados para aceptar como un honor, perteneciente a su distinguida clase social, ser ofrecidos en holocausto. Con ello, pasaban directamente a gozar del mundo etéreo de los dioses. El concepto de mártir, en cualquier religión, no es muy diferente en su esencia: Mártir es el fiel que obedece, sin dudar, los que él considera mandatos divinos. Hasta sus últimas consecuencias, dando su vida. Es la ofrenda de su sacrificio, por la propia víctima. Inmolarse por su dios es el máximo mérito que se le puede pedir a un fiel creyente, en cualquier religión. Así, ¿eutanasia no, inmolación religiosa sí?

No hay más ciencia infusa que la ignorancia. Las verdades religiosas, mágicas o morales y la verdad científica natural, son esencias distintas, heterogéneas, que, en muchos casos, no tienen punto de coincidencia alguno.

Un ejemplo notable de pre-científico religioso fue el Papa Silvestre II, quien tuvo fama de mago. Dadas sus aficiones predilectas por la Alquimia y la Astrología. Su dedicación a cálculos astronómicos le condujo, al parecer, a la construcción del primer reloj de pesas.

Ayudó al torcimiento de su fama el que su papado coincidiera con la transición del primer milenio, fecha en la que las profecías adventistas vaticinaban el fin del mundo. Por inducción, algunos anales llegaron a vincularlo con la supuesta venida del Anticristo, durante el cambio de milenio. Con tal base teórica, una parte de los creyentes no lo pensó más: lo identificaron como la encarnación del Anticristo. A ello contribuyó, quizá, su vida un tanto liberada.

Decisivo, en el progreso científico, fue, desligar la ciencia de la religión. Para que no se temiera ofender a Dios, y topar con la justicia de sus ministros, cada vez que se pretendiese avanzar un paso en los estudios humanos.

Ciertos pastores evangelistas, se especializan en sesiones de sanación masivas, como medio de administrar sus poderes inmanentes. O sea, se infiere que, su dedicación al culto, como profesión elegida y medio de vida, les convierte en seres especiales. Sacralizando a la persona, por su contacto con lo sagrado. De forma derivada, se sienten capacitados para obrar prodigios. En otras corrientes cristianas, como la Christian Science americana, los doctores de su iglesia pretenden curar enfermedades, mediante la emisión de sus propias ondas, considerándolas benéficas. Dicen basar sus poderes en la aplicación de diferentes ondas magnéticas y el convencimiento de que el Hombre, como hijo de Dios, está cercano a la perfección. Pudiendo alcanzarla, si es consciente de su bienestar espiritual eterno. Mediante técnicas de radiestesia y autosugestión, aseguran poder eliminar el mal de la naturaleza humana.

Principios parecidos de curas por la mente, sostienen los teóricos de la Cientología o Dianética. Aunque se haya demostrado, cientos de veces, la irrealidad de tales curaciones milagrosas, los adeptos incondicionales siguen acudiendo, masivamente, a las reuniones de sanación.

En todas las monarquías de la antigüedad, donde se conectaba la realeza directamente con la divinidad, los conocimientos científicos esenciales fueron ocultados sistematicamente. Permaneciendo como dominio privado de la clase sacerdotal, que los administraban para su provecho, ocultándolos incluso al monarca, para acrecentar el valor de su saber. Era el poder de lo esotérico, el conocimiento oculto. La astronomía, la meteorología, la geología, la psicología, la química, la arquitectura, se enseñaban sólo a personas escogidas, que debían jurar mantener sus conocimientos en secreto, bajo amenaza de muerte, por traición a su clase. Así se explica el que Moisés, por su educación entre sacerdotes-magos cortesanos egipcios, conociera perfectamente las fechas de las inundaciones del Nilo. Cada 365 días. Mientras los soldados que lo persiguieron no habían sido informados de ello. Lo que condujo a su ahogamiento, bajo las aguas desbordadas del Nilo, no en el Mar Rojo. El secreto es el poder de los tiranos.

La profesión de sacerdote, brujo o mago, sigue siendo, en muchas civilizaciones, heredada. Aunque en las sociedades modernas se vayan derribando, lentamente, las barreras de clases, aún quedan suficientes vestigios de las antiguas murallas, casi infranqueables.

Desde la antigüedad, los estamentos sociales más privilegiados han procurado mantener vivas sus fronteras y privilegios, manejando los pueblos a su antojo. Ya en el viejo Egipto, como en Mesopotamia, China o la India, para mantener las diferencias de clases, se prohibían los matrimonios mixtos. Las disparidades se mantenían incluso después de la muerte, en el más allá. Sólo los reyes, sacerdotes y aristócratas tenían acceso directo al cielo. La plebe se moría, simplemente. Todo lo más que consiguieron, en estadios culturales posteriores, fue la vaga promesa de poder sobrevivir, precariamente, entre el frío y húmedo subsuelo. El desarrollo posterior, llevó a los sacerdotes egipcios a admitir que también el pueblo llano podía tener la posibilidad de acceder a una vida de ultratumba aceptable. Pero, eso sí, pasando por un juicio de las almas, para valorar sus acciones terrenales. Por supuesto, en el más allá seguirían manteniendo su baja categoría social, para continuar sirviendo a sus señores.

Con posterioridad, comenzaron los concursos de méritos añadidos, a lo largo de la vida del creyente. La cuestión de fondo es que esos méritos eran, y son, valorados por quien recibe sus beneficios. Al final, todo se convierte en derechos del receptor y obligaciones del dador. La moral de los pueblos, que viene condicionada desde los estamentos religiosos, siempre reserva posiciones de privilegio para sus dignatarios. La credulidad humana, cuando se trata de asuntos que tengan que ver con la vida post-mortem, abre sus tragaderas, para ingerir lo que le echen. Hace unos años, me resultó sorprendente oír, en medio de una noticia de guerra, la garantía expresada por el obispo ortodoxo de Kosovo, a sus fieles serbios: “Quienes permanezcan en la provincia, defendiéndola, irán directamente al cielo.” Esto implicaba que habían de continuar matando y dejándose matar, pero eso no lo aclaraba el predicador. Lo importante era que los kosovares siguieran defendiendo sus templos. El primer pensamiento que se me vino a la cabeza fue: ¿de dónde habrá obtenido información tan confidencial el Pope? Al parecer, la manipulación mental de los serbios kosovares no era privativa de los sucesivos dictadores que gobernaron ese pueblo, como Josef Tito o Milosevic, sino, principalmente, de sus dirigentes religiosos, que identifican raza, religión e identidad nacional en un solo paquete. Cuando los dictadores han ido cayendo, quieren que los serbios sigan defendiéndolos a ellos y a su poder instituido. El problema principal de los Balcanes no es, básicamente, que sus habitantes pertenezcan a distintas etnias. Eso, con las actuales tendencias a la mayor facilidad de movimientos, se soluciona por sí solo, paulatinamente. Pero, si se le suma la pertenencia a diferentes corrientes religiosas, los enfrentamientos son inevitables y perdurables. Las religiones organizadas, prefieren cultivar sus cosechas de mártires, antes que permitir la apostasía de sus fieles. Cualquier guerra balcánica, se puede identificar como guerra de religiones. Con añadidos étnicos, territoriales, económicos, o lo que se quiera. Pero con una indudable base de lucha por el poder religioso. Y una decantación clara de los líderes carismáticos por aquellos que pertenezcan a su grupo. Sean o no justos. Los correligionarios siempre llevan la razón, porque defienden sus mismos intereses. Los muertos propios son nombrados mártires: santos camino del cielo. Los ajenos, agentes del Mal, esbirros de las Tinieblas, que se hundirán, por siempre, en las simas infernales.

¿Cuándo aprenderán, algunos líderes religiosos, a servir a la Humanidad, en vez de servirse de ella? Los tambores de guerra suenan, de nuevo, cercanos.

A cañonazos se vence, no se convence. Cuando nos hacemos preguntas sobre algo que desconocemos, nuestra inquietud intelectual nos lleva a buscar respuestas. Y esto conduce, al menos, a tres caminos de solución: la fantasía, la investigación y la mezcla fantasiosa. Si nos servimos de la imaginación pura y la inventiva, crearemos una fábula más. Razonada, quizá, pero irreal. Indudablemente, el camino de la ciencia es más difícil, lento y complicado que el de la fantasía. Cuando, en vez de fantasear, tratamos de investigar y razonar, para llegar a la verdad, estamos creando ciencia, introduciéndonos en la realidad.

Cualquier pequeño paso adelante, en el mundo de las ciencias, está cimentado sobre el trabajo arduo de anteriores investigadores del conocimiento. Cada uno de los cuales es un eslabón, imprescindible, del progreso. En el cual no existe el fin, sino la continuidad del progreso. En la búsqueda de lo perfecto, lo importante es el camino.El fin no existe.

El Universo irreal y sus dioses de fantasía, lo encontramos en todas las civilizaciones y sistemas de creencias. Tan variados, en sus miles de versiones, como cualquier otra literatura fantástica. Son productos del humano primitivo, que busca realidad en la fantasía.

El mundo de la fantasía es inconsistente. ¿Cuántas veces han sido incluidos y excluidos, del catálogo oficial de mundos espirituales, el limbo, el purgatorio, el infierno y la gloria? Se catalogan y descatalogan, según las necesidades del mercado. No todos los papas y líderes espirituales han tenido el mismo concepto de premios y castigos para las almas de los difuntos. Con soberbia y autosuficiencia no se arregla el mundo. Se lo confunde. Hay que aprender, antes de predicar. Si no, confundimos el poder con la razón. Y, generalmente, no van unidos. El Universo es finito, pero sin fronteras. No podemos dividirlo en parcelas.

Los cruzados siguen cabalgando, tratando de parcelar el mundo. En su tiempo, fueron el brazo armado de una ideología imperialista, para extender el poder de los monarcas y sus ideólogos dominantes. En la actualidad, los fines son los mismos, diversificando los métodos. Se intenta convencer al avasallado de que quien le pisa la cabeza, lo hace con cariño. El adoctrinamiento tiene por fin producir la ceguera mental de los pueblos, para, así, poder convertirse en su guía, no cuestionado. No es mejor el pastor que el lobo. Ambos pretenden comerse a la oveja. Difiere el método, no el fin.

No se puede ceder ante la fiera hambrienta. Alimentarla no sirve para calmarla, sino para fortalecerla. Con lo que su necesidad de alimento será siempre mayor.

Quienes se creen los elegidos de los dioses, son, siempre, los causantes primarios de los conflictos humanos. Sencillamente, porque creyendo ser los representantes del Bien, ignoran que lo son del Poder. En el mundo, cada cual se representa a sí mismo, aunque actúes en nombre de otros. No puedes pedir a la sociedad, lo que no le hayas dado. Para cosechar, se ha de sembrar primero.

Con soberbia y autosuficiencia no se arregla el mundo. Hay que aprender de quienes padecen el mal, no de quienes ni siquiera lo conocen. El mundo occidental está matando civilizaciones vivas, e injertando piezas externas, para darles una vida nueva. Con lo que estamos creando monstruos, al estilo de Frankenstein, inutilizados, desde el principio, para sobrevivir por sí mismos. En vez de crear nuevas civilizaciones, creamos caos y confusión alrededor del mundo. Destruimos, sin construir.

La magia en que se basaban las religiones antiguas, no ha dejado de estar presente en los cimientos de las actuales; sobre todo con la vuelta a la ortodoxia tradicionalista, protagonizada por el rebrote de los movimientos integristas, que las reafirma como organizaciones de poder, cuya principal arma es el miedo a lo desconocido. Las leyes con trasfondo religioso, suelen ser duras, inflexibles. Los principios de dominio siguen teniendo su base en el miedo, que puede derivar en terror. Sólo la forma exterior adquiere refinamientos, necesarios para su adaptación a la sociedad actual. Aunque los ungidos prefieran volver al Medievo y los tiempos oscuros.

El traspaso de estructuras antiguas a organizaciones modernas, no es infrecuente. La iglesia Romana sustituyó la divinidad directa de los emperadores romanos, por el mantenimiento de la autoridad divina, función encomendada al Papado. Los papas se convirtieron en vicarios de Cristo, delegados de Dios en la Tierra. Fue, como se ha visto tantas veces en la Historia, la sustitución de un poder por otro. Cambiando sólo algunas ideas, se conservó la estructura piramidal, aristocrática, del mando, tanto en Roma como en Bizancio. Se montó un imperio tras el imperio. Pieza a pieza. Con una organización calcada, en muchos elementos, de la usada para la administración de las provincias romanas. Se recogió y cultivó el latín como idioma unificador del imperio, e incluso se copió la administración territorial y dirigente. Las divisiones en provincias, mandatos de las distintas diócesis, coincidieron, desde un principio, con los nombres y divisiones del imperio. Algo que había sido efectivo, mientras duró, se copió como modelo. La organización pagana sigue siendo eficaz en lo clerical.

En la actualidad, existen movimientos, para volver a creencias antiguas, que, al explicar, a quien lo quiera oír, la aparición de santos y seres celestiales a personas devotas, incluso admiten el fenómeno llamado ectoplasma. O reconstrucción visual de la imagen de personas ausentes, casi siempre difuntas. Es decir, la revivificación del espiritismo más clásico y oscurantista, dentro de los movimientos ocultistas que movilizaban multitudes en tiempos pasados. Explican que la mente es personal, asentada en la materialidad del cuerpo, pero, a su vez, participando de las cualidades del espíritu, al que acompaña. Consideran que la mente del difunto, guiada por su espíritu, es la que puede comunicarse con los humanos, una vez traspasada la frontera de la muerte. O sea, tras haber abandonado el cuerpo material. La fantasía lo transforma todo. Si no flaquea la fe.

Tratan de explicar, racionalmente, en apariencia, lo más irracional. Después, consideran que el dilema, no solucionado, de creer o no creer en la posible existencia del alma, o de esa fuerza vital, de forma independiente y posterior a la muerte del individuo como tal, es algo especulativo, o accidental. Una perspectiva más, entre muchas.

En el Espiritismo clásico, la muerte no existe, los muertos no existen. Esta sentencia, clave del Espiritismo, podría ser interpretada en el sentido natural de la existencia. Es decir, lo que ha muerto ha dejado de existir como entidad unitaria. Ha dejado de ser la unidad que era. Sin desaparecer. Sin que el cambio habido anule su vivencia potencial, energética, pues la desintegración no significa desaparición, sino el pase a encontrarse descompuesta y reincorporada, separada y parcialmente, a distintas identidades, sin conservar la propia. Al morir la persona, se disocian sus componentes. En lo futuro, llevarán una existencia separada y no interdependiente. Bien, esta disociación, total o parcial, es también admitida, en religión y magia, en los estados de éxtasis. Dando como cierta la posibilidad de que el espíritu personal pueda ausentarse, temporalmente, de su residencia corporal, sin causar la muerte del cuerpo. Realmente, mi mente no alcanza a tanto. No penetro en la oscuridad deliberada.

Toda ideología que impida pensar con libertad, modifica el desarrollo natural del pensamiento humano. Es un freno al progreso de la Humanidad, en beneficio de unos pocos.

Los mártires que, intencionadamente, buscan el martirio, no son muy distintos a quienes buscan la eutanasia. Quieren morir en el momento en que deseen hacerlo.

Todo lo que signifique adueñarse de una parte de la voluntad humana, es privarla de su dignidad como persona. En principio, todas las leyes morales, impuestas según el criterio de otros, humillan a quien se la imponen, privándolo de su libre albedrío. En sí, esta apropiación indebida, es una acción de suprema soberbia e hipocresía.

Auto atribuirse poderes, hipotéticamente cedidos por la divinidad, adecuada a cada caso, está más cercano de la suprema necedad, que de la suprema inteligencia, que se le presupone a un dios, constructor del Universo. ¿Cómo tal señor se busca intermediarios y representantes tan imperfectos? Apasionados del poder, las riquezas y las intrigas políticas. No olvidemos que, señores como Bush, han sido elegidos para sus cargos, con el expreso mutuo apoyo de dirigentes cristianos de todo el mundo. Apoyar a los poderosos, no es amar a la Humanidad, es esclavizarla, apropiándosela.

Hasta los chinos, a imagen y semejanza de europeos y americanos, han montado sus propias iglesias nacionales, vista la eficacia de la patente de corso, que otorga poderes a tirios y troyanos.

No se ha quedado atrás la iglesia ortodoxa en Rusia, apoyando a Putin, como otrora apoyara a los zares. Brindándose ayuda mutua. Los campos de creencias son fértiles, dan variedades adaptables a cada credo. En los países árabes, las monarquías y autoridades, basan su poder omnímodo en las leyes coránicas. Nadie quiere prescindir del poder que otorga la atribución divina a sus poderes privativos. ¡La amalgama total, resultaría de una ilógica suprema! Misterios de las divinidades%u2026 ¿Son todos el mismo, o diferentes poderes reflejados en el espejo unitario del poder? Quien quiere uno, lo quiere todo. La información es riqueza. Poder, información y riqueza, si no son lo mismo en esencia, son equivalentes en potencia. Esto tiene una base sólida; el control de toda la riqueza, como base del poder total.

Sin embargo, este parece ser el propósito inconfesado de todos los textos fundacionales religiosos. Da igual que consideremos el Corán, la Biblia, o los Vedas. La religión, en general, pone fronteras, sus límites propios, a casi todo, menos a la credulidad. Y condena el ansia de saber. Como pecado mortal de los engreídos, los vanidosos, los científicos.

Quizá no haya pasaje bíblico donde se condene más claramente el deseo de saber, la curiosidad, sin lo cual el hombre no sería Hombre, que en la escena protagonizada por Eva, la manzana y la serpiente. Pero también nos podría servir de ejemplo la pobre mujer de Lot.

Ellas no pretendían pecar, querían conocer, simplemente. Pero esto les estaba vedado. Se les mandaba permanecer en la ignorancia, no investigar. Y luego, para rematar lo razonado de la orden, se identifica en la Biblia la palabra ‘conocer’ con la de fornicar. Y ya sabemos todo lo malo que esto último puede ser. Desde el punto de vista religioso, pos supuesto. Así, no es de extrañar que religión y ciencia hayan mantenido relaciones tan poco cordiales a lo largo de milenios.

Pensar, dudar, reflexionar, conocer, deducir, experimentar, son verbos conjugados por los científicos. Creer y obedecer son los verbos fundamentales y casi únicos de toda doctrina. Conjugados en tiempo imperativo. Con ello, la práctica religiosa se ha convertido en el triunfo del no pensar. ¡No sabemos agradecer a nuestros gobernantes el esfuerzo que hacen, para evitarnos preocupaciones mundanas, disminuyendo las horas lectivas de ciencias y matemáticas en los centros de enseñanza, para poder aumentar las dedicadas al estudio trascendental de la religión¡ Cualquier día de éstos nos crecen alitas. Sería la evolución, al revés. Nos veo, a los españoles todos, con cara de pingüinos. Siempre diferentes, no necesariamente mejores.

No hay dioses sobre la Tierra, ni héroes en el cielo. Todos los políticos, y gobernantes que nos rigen, han dejado de convertirse en dioses. Para ser venerados, aún en vida. Pero han llegado los tiempos de hacer valer la honradez política y la defensa de la verdad. El pensamiento positivo construye, el negativo destruye.

Necesitamos héroes cotidianos, que no busquen la gloria eterna, con el sacrificio de sí mismos y los suyos. Los héroes trágicos, destruyen más que construyen. Queremos gente que busque la victoria del día a día, con honradez, con trabajo, con progreso, con ideas nuevas y continuo estudio de posibilidades innovadoras y justas. Estamos hartos de héroes sangrientos y mártires de las ideas. El progreso se gana con ideas vivas, no con idearios sangrantes.

La palmera datilera, en Babilonia y Egipto, era considerada una planta divina. Entre los egipcios, simbolizaba al árbol de la vida. Y, entre los griegos, al árbol de la luz. Dadas estas características atribuidas, a los héroes y hombres notables se los festejaba blandiendo hojas de palmeras a su paso. Por su condición de árbol de la luz, se colocaba alguna hoja de palma en el balcón principal de la casa, para impedir la entrada de seres oscuros malignos. Las hojas de palmera y palmito, eran usadas en algunas regiones, para efectuar barridos mágicos en las casas, de las se quisiera expulsar algún mal espíritu. Dado que, en nuestra tierra, hay tantas palmeras, preferiría seguir viéndolas con sus dátiles maduros, antes que adornar los balcones de los héroes.

Las heroicidades traen más dolor que celebraciones. El heroísmo es, con frecuencia, un extremismo innecesario. Por cada héroe vivo, hay muchos héroes muertos, de las mismas o encontradas ideas. Fundamental es, considerar que: La auto - liberación del individuo, se obtiene a través del propio esfuerzo. En el que la constancia es más fructífera que el ardor extremo. Casi siempre, causa de muertes, propias y ajenas.

Pedir el final de una vida, para que se pueda festejar su muerte, atribuyéndole una existencia llena con la práctica de virtudes heroicas, me parece irracional, más cerca de lo primitivo, que de una civilización racional.

En este siglo de inquietudes que vivimos, en muchas religiones, se pretende volver a las raíces. A la fe ciega, a la ortodoxia. A los tiempos heroicos. El moderno movimiento fundamentalista, comenzó como una corriente de ortodoxia cristiano %u2013 protestante, en la segunda mitad del siglo XIX. De ahí fue pasando al Judaísmo, con secuelas en el Sionismo, y al resto de las confesiones cristianas. Incluido el Catolicismo. Y, posteriormente, al Islam, afectando, de paso, intensamente, a la política de los países musulmanes. Sumidos, en la actualidad, en una sucesión inacabable de guerras, guerrillas y escisiones. La creación del Estado de Israel, consecuencia directa de la mala conciencia de Occidente, por su inoperancia ante el sangriento Holocausto del pueblo judío, durante las dictaduras nazis, fascistas y comunistas europeas, ha contribuido a perfilar, un Oriente Medio plagado de conflictos raciales, religiosos y territoriales.

La religiosidad no lleva al cielo, sino las buenas acciones, aunque éstas sean laicas.

Dentro de la Iglesia Católica, es un movimiento de reacción de los tradicionalistas, ante la apertura y modernización puesta en marcha por el Papa Juan XXIII. Adquirió mayor fuerza, tras el Concilio Vaticano Segundo, como protesta por el abandono de ciertas líneas conservadoras. Esto ha creado tensiones, entre las iglesias de los países pobres, más deseosos de cambios actualizadores, y las iglesias del viejo mundo, más quietistas.

En el Judaísmo, los fundamentalistas representan a los israelitas más reacios a la innovación. En especial, los Sionistas ortodoxos, conservadores en lo religioso y lo político. Anclados en la historia milenaria del pueblo judío.

Mantienen un antagonismo beligerante con los palestinos, nativos de Israel. Este movimiento sionista, se inició a finales del siglo diecinueve, en la diáspora. Mediante la inmigración masiva, pasa a ser una fuerza político - religiosa en Palestina. Tras la independencia, el estado de Israel, después de su fundación, en 1948, adoptó la modalidad de estado confesional judío. Acción y reacción. Cuando la historia se repite, el resultado es el caos.