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Ataduras Mentales

Monday, December 8, 2008

Mientras permanezcamos en la creencia cristalizada, estamos dentro del terreno de lo primitivo. Lo natural es la evolución, lo vivo. Las autoridades hereditarias están fuera de lo natural; fuera de la Naturaleza. Las tradiciones son el pasado. Respetable, pero extinto. Preservar privilegios, es el triunfo del egoísmo petrificado. Siguiendo las tradiciones, nada progresa. Se vive en el estancamiento de los dogmas. No hablamos de bueno o malo, sino de fijación. Permanencia en el pasado. Autoridades sin razón, basadas en la tradición. Dirección opuesta al progreso, al cambio permanente de lo natural. Con ello se entra en el terreno de los sentimientos, no del cerebro o la razón. Es la prohibición del progreso.

Minerales, plantas, animales, humanos, ideas, son distintos eslabones de una misma cadena, ininterrumpida. Esta es la base del ecologismo armónico. Toda la Naturaleza está conectada. Cuidar nuestro entorno, equivale a cuidarnos. Que los egoístas piensen en ello: Cuidar la armonía, es cuidarnos. Hay siempre una repercusión de nuestras acciones. Ley natural, acción y reacción. Quien quiera disfrutar de un mundo hermoso, que contribuya a hacerlo mejor. Todo lo que hagamos repercute en nosotros. Bueno o malo. Nada se extingue en sí mismo. Todo deja huella.

También nosotros somos animales. Parte de la Naturaleza, parte del Universo. Las buenas ondas que emitamos, no se paran en nuestra piel. Repercuten en nuestro entorno, mejorándolo. Quien sea negativo, egocéntrico, no crea felicidad a su alrededor, por lo que ésta estará ausente de su vida. Dar felicidad, con buenos deseos, es lo mismo que recibirla, pues se refleja en nosotros. Quienes recogen cosechas, sin haberlas sembrado, no pueden tener paz.

Estamos en el Universo, como el Universo está en nosotros. La Humanidad no es más que una pieza del engranaje total de la Naturaleza. Para que el mecanismo funcione bien, han de hacerlo todas las piezas. Lo que demos, recibiremos. No podemos pedir amor y comprensión, si repartimos egoísmo.

No es más que apreciarse como una parte del todo. Hay que cuidar la armonía del conjunto, para que formemos la misma armonía. Quienes no respetan el conjunto, se excluyen a sí mismos. Hermano Sol, hermana Luna… A esa unión armónica se refería también Jesús cuando dijo: Yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros. Armonía e integración en el conjunto.

La justicia actual no puede basarse en ideas milenarias. Si los individuos evolucionan y las sociedades civiles cambian con el paso de los siglos, ¿por qué han de ser estáticas las reglas sociales y religiosas? Para que un principio sea válido, ha de adaptarse a las circunstancias del tiempo en que se aplica. Los discursos políticos, hechos por hombres religiosos, son tratados como materia de fe. Adquieren un valor añadido. Las organizaciones cercanas a la religión mayoritaria, en cualquier país, son las verdaderas ostentadoras de poder. El ejemplo de las jerarquías arrastra a las masas. Por eso, ningún dirigente religioso apoyará a políticos que se declaren laicos. Por muy decentes que sean. Históricamente, han preferido apoyar a dictadores, monarcas, déspotas y tiranos.

Ahora sí

Wednesday, December 3, 2008

Ya empiezo a fiarme. Aunque no seamos santos, al menos nos queda algo de ingenuidad. La suficiente como para soñar con la unión equitativa de los pueblos. La Unión Europea está viviendo un sueño: queremos crear un mundo nuevo, aunque esté compuesto de materiales viejos, desechables casi, pretendemos reciclarlo. No será genial, pero puede ser práctico. Aprovechando lo mucho bueno que todas las viejas culturas atesoran, al mezclarlo todo, se ve mejor qué es lo que va sobrando. Sobran, sobre todo, quienes se crean infalibles y tengan vocación de dominio exclusivo. Los errores siempre son individuales, los pueblos no se equivocan. Son conducidos al error, que es otra cosa. Las personas pueden transformar las instrucciones recibidas, usándolas para fines distintos a los indicados. Acoplando cosas dispares, terminan por hacerlas servir a un fin común.

El progreso es hijo de la duda. No podemos aferrarnos a la memoria histórica. Hay que tener también capacidad de olvido y trasformación. No se puede sacralizar todo el pasado. La mayor parte del pasado humano, es prescindible. Ha sido un errar entre errores encadenados. Todos se reconocen progenitores de sus propios aciertos, mientras a los errores se los mira como hijos ilegítimos.

Quien cree a un dirigente, por el hecho de serlo, no suele ser crítico. Se lo prohíben las propias reglas impuestas por la tradición. Si le surgieran dudas, se sentiría culpable; lo achaca a su falta de fidelidad al dirigente. Eso es lo que ha aprendido. A no dudar de los superiores y a no dudar sobre la doctrina asimilada, aunque pueda ser inconsistente. No se admite la duda. Quien dudase, caería fuera del sistema, quedando excluido :Al dudar se incurre en pecado. Todo esto es la antitesis del pensamiento científico, que conduce al progreso, al conocimiento. En él todo es duda, razonamiento, estudio, análisis, comprobación. Concluyendo, sin certezas no hay religión, sin dudas no hay ciencia. La historia de la humanidad no es más que un relato sobre la adaptación del hombre al medio. Como hace todo ser vivo. Se experimenta y se aprende constantemente. Una parte de estas experiencias y conocimientos derivados, se transmiten a generaciones herederas. Los inadaptados desaparecen. El progreso científico y económico, la acumulación de conocimientos y bienestar por la Humanidad, comenzó cuando los científicos pudieron liberar a la ciencia de sus ataduras mágicas y la dictadura religiosa. Es bueno que Europa sea una amalgama de pueblos, donde no prevalezca, dominantemente, una creencia unificada. Los problemas del mundo se solucionan científicamente, no con especulaciones angélicas.

Quien busca que los espíritus permanezcan quietos, sin avanzar en la evolución de sus pensamientos, es como si pretendiera encontrar la quietud definitiva del Universo. Ni el espíritu humano permanece quieto, ni el Universo fue creado en un día. Desde el principio, evoluciona, y seguirá evolucionando. El espíritu no tiene fronteras, ni reposo. Abrir arcanos, investigar, dudar, es la principal misión del laico. Para saber lo más posible, se ha de creer lo menos posible. El principal defecto de nuestro sistema de enseñanzas, no es lo que se enseña, sino lo que no se aprende. No se enseña a pensar, a investigar, a deducir, a dudar. Se nos enseñan demasiadas ‘verdades’ indiscutibles, porque pensar conduce a la duda, y ésta a la falta de fe.

Quien impone creencias preconcebidas, impide ejercitar el derecho a investigar, mutilando la personalidad del humano. Incluso los animales menos inteligentes quieren saber. Los seres irracionales, clasificando como tales a los no humanos, mueven la investigación, probablemente, dentro de límites que sirven para mejorar su existencia animal. ¿Hemos de limitarnos los humanos a comer, creer, reproducirnos y morir?

Los gobernantes, cuando legislan, probablemente lo hacen pensando que su aplicación está destinada a ser cumplida por otros, no por ellos mismos.

Quienes viven de meter miedo a la gente pobre de espíritu, atribuyéndose poderes supra mundanos, deberían ser más prudentes en la asunción de tales atributos. Las llaves del cielo no pueden tener un dispensador único, que las distribuya, a su antojo, a quienes les sean gratos. Todos somos portadores de nuestras propias claves para la posteridad. Toda felicidad futura reside en saber liberar nuestra mente de esclavitudes pasadas. Eso sólo se puede ir conquistando con la acumulación cotidiana de más conocimiento, para ir perdiendo el miedo a lo desconocido.

Las épocas de dogmatismos coinciden con la decadencia científica de los pueblos. Los principios religiosos siempre contienen la orden de obediencia ciega, sin permitir cuestionarse lo ordenado. La legitimidad siempre se le supone al mandamás, sin excepción, un hombre. Pero, quien no investiga, no conoce. El ignorante siempre es más manejable que el sabio. Quienes mandan, consideran nocivo todo lo que sea pensamiento libre. La educación dogmática no sólo castra al hombre, a la mujer la convierte en una disminuida psíquica, mutilando su capacidad de análisis.

“No seréis como dioses”, dice la Biblia. Querer saber algo más, es considerado, religiosamente, pecado de soberbia y vanidad, la tentación de Belfegor, demonio del orgullo, que tienta a los científicos. La cúpula del poder, pretende monopolizar la potestad de tener iniciativas y pensamientos innovadores. Derechos que se niegan al resto. Con lo que se llega a la masificación del ‘no-pensar’, para no pecar. En ese sistema, el mayor mérito es la obediencia al superior jerárquico. Todo hombre poderoso llega a serlo, tras haber planificado, uno a uno, los escalones que debía subir, para escalar al poder. Cuando se arriba a lo alto de cualquier escala, ya se ha perdido toda inocencia.

Caballos Troyanos

Monday, December 1, 2008

Turquía está hablando de reforzar su ejército. Sin embargo, las antiguas leyes otomanas, discriminatorias de la mujer, apenas son tenidas en cuenta como un objetivo de modernización. Norteamérica parece querer alentar sus sueños imperiales.

Turquía, en Irak, tiene intereses propios. El Kurdistán no es la única región que comparten ambos países. A costa del pueblo kurdo, evidentemente. Su intervención en el país vecino, bajo la bandera yanqui, no hará sino resucitar recuerdos del Imperio Otomano. Turquía, si fuera utilizada para invadir el Kurdistán iraquí, jugaría sus propias cartas. No le interesa que el Kurdistán turco pueda adquirir ambiciones transfronterizas. Este movimiento de tropas influiría, con toda seguridad, en los millones de kurdos turcos y en los millones de turcomanos iraquíes. Turquía, que dormía ya en el sarcófago común de las grandes naciones pretéritas, conserva, aún, ínfulas imperiales. Reanimadas por el creciente islamismo ortodoxo, uno de cuyos principios es el de poder reconquistar para Alá todas las tierras que, una vez, fueran musulmanas.

Norteamérica parece haber especializado su papel de director de teatro histórico en crear monstruos a partir de enanos. Turquía había ya comenzado su lenta adaptación a la democracia europea, en su esperanza de formar parte de la Unión. Ahora, el gobierno norteamericano, resucita el latente militarismo turco, invitándolo a participar en la ocupación de un país, Irak, que siempre ambicionaron poseer. Y con el que han mantenido numerosas contiendas. Turquía no es bienvenida en Irak. La guerra puede ser muy cruenta. La Historia habla. Norteamérica y sus aliados han resucitado un conflicto en las puertas de Europa, que retrasará la constitución de una Unión Europea cohesionada. Un efecto colateral deseado por quienes defienden la unicidad del imperio americano. Lo lamentable es que, para llegar a la situación actual, se haya podido contar con la colaboración de algún caballo troyano, entre los hombres públicos europeos. La traición a las grandes ideas, siempre procede de sujetos pequeños, con mente estrecha.

No hacen falta más soldados en Irak, sino más alimentos y más justicia. Pero, parece que la prioridad de los ocupantes es llevar más armas a un país sobrecargado de bombas y carente de alimentos. Si la producción petrolífera iraquí se dedicase a mejorar la vida de su pueblo, no habría base para la desesperanza actual, en la que se cultivan todos los atentados.

Al César lo suyo, nada más

Saturday, November 29, 2008

Para avanzar hay que escoger, dudar. Quien crea haber alcanzado la meta, ya no avanza. Las dudas son creativas, sirven para mejorar lo existente. Sin búsqueda no hay hallazgos, descubrimientos. La ciencia no podría existir sin tener dudas, sobre todo. Como las religiones organizadas no podrían subsistir sin certezas, sin creencias, sin fe. Lo que significa creer sin dudar, sin investigar, sin comprobar. Quien llega a esas verdades últimas, intocables, ya alcanzó el final de su camino.

En ciencia no hay nada intocable. Todo se revisa, constantemente. En ella, las verdades no son eternas, tienen siempre algo de provisional. Se mantienen como certezas, hasta que se encuentra algo mejor.

Las verdades de tipo religioso, que pretenden ser absolutas, convierten a las religiones en conjuntos estáticos. Mientras la ciencia avanza, día a día. De ahí surgen las principales diferencias entre hombres de ciencia, de verdades trabajadas, y hombres de conciencia, de verdades reveladas. Las creencias son privadas, la fe se siente de forma personal. Mientras, la ciencia es pública, transmisible, universal, demostrable. De ahí, de esa diversidad de las verdades, parte la habitual reticencia a la aplicación de nuevas técnicas y conocimientos científicos, que muestran la mayoría de grupos religiosos. Pues, al derivar sus reglas de vida de principios que estiman básicos en sus creencias, se resisten a flexibilizar mandatos, que consideran divinos, cuando los nuevos conocimientos puedan presentar el peligro de relegar sus principios.

Por eso, aún cuando la religión tenga mucho de política, pues asienta las bases de convivencia de las personas, también la política tiene mucho de religión, puesto que se basa en creencias aplicables al buen gobierno de los pueblos. No olvidemos que, en el comienzo de las civilizaciones, no hubo diferencias entre reglas políticas o religiosas, todas tuvieron un mismo principio: la reglamentación de la convivencia en la tribu.

En la actualidad, hay matices ineludibles, la religión está más dirigida al individuo, a su conciencia. La política, si se dirigiese al individuo, lo hace más considerándolo un miembro de la sociedad, refiriéndose a su convivencia dentro del grupo.

En ciencia no hay nada intocable. Todo se revisa, constantemente. En ella, las verdades no son eternas, tienen siempre algo de provisional. Se mantienen como certezas, hasta que se encuentra algo mejor.

Babilonia, o los del Sacro Imperio, pasaron a la historia, afortunadamente.

Cielos Imposibles

Thursday, November 27, 2008

Se nota que las religiones han sido concebidas por hombres. Incluso en las relaciones de pareja paradisíacas se pide a la mujer sumisión. No acaban de comprender que, antes que hombres y mujeres, somos seres humanos. En los cielos, supongo que, sin cuerpo, seremos sólo el recuerdo que de nosotros quede.

Las religiones dan forma a las culturas y sus leyes. Si encontramos defectos en la pirámide social, busquemos su origen organizativo en las viejas creencias heredadas. Donde la mujer tiene reservado un papel de servidora del hombre. Hay que abolir directrices arcaicas. Que vayan buscando teorías nuevas a “la costilla de Adán”. La sumisión no puede ser eterna. La obediencia debida en la pareja, atañe a ambos, por igual.

En el Corán, también se da cabida en la vida eterna del Paraíso a los animales. Base para ello, es el párrafo siguiente: ‘ No hay bestia sobre la tierra, ni pájaro en el aire, que no forme comunidades semejantes a las humanas. No hemos descuidado nada en el Libro. Luego, junto a su Señor, serán reunidos.’ Se piensa que tal creencia la pudo recoger Mahoma del antiguo Mazdeísmo, aún vivo en su época.

El Cielo debió ser concebido por ángeles, seres andróginos, al fin y al cabo, que no deben tener muy claro lo que prefieren: si carne o pescado. Según sea la religión de que tratemos, los cielos difieren. Entre paraísos, llenos de mancebos y huríes, potros retozones y frutas aromáticas, aguas frescas y flores fragantes, o quietud y paz suma.

En fin, cada soñador lo ha concebido a imagen de sus sueños. Parece imposible que puedan contentar a todos los soñadores de buena voluntad, que vayan a reunirse en su cielo prometido. Seguro que están divididos por zonas, como los parques temáticos.

¿Se figuran que todas las almas benditas fueran a parar al mismo cielo? Budistas y musulmanes, inuis y maoríes. Unos buscando paz y otros dando la lata a sus huríes, caballos y ballenas. Creo que sería un caos, más o menos como en la Tierra. Aficiones y pretensiones polivalentes, multicolores. Debe ser complicado eso de intentar proporcionar felicidad continuada, excelsa, a millones de personas, o espíritus personales. Simultáneamente, eternamente. Quienes concibieran los cielos paradisíacos, en las distintas religiones, debieron ponerse de acuerdo, al menos, en esto: ¿Qué entretenimiento ofreceremos a las almas benditas, durante toda la eternidad, que es larguísima, para que no se aburran del mismo espectáculo, durante miles de años? Yo, personalmente, preferiría que mi cielo, tras la muerte, fuese la Nada. Apagón total. Fin. La verdad es que, la Eternidad, me resulta un poco demasiado larga, para aguantarla. Me salgo.

A la serpiente se la condiciona como reprobada por Dios, sin cabida en el Paraíso. Representa a Satanás, se peca al tocarla. Esta clasificación, puramente moral, no natural, de las serpientes, las ha convertido en objeto de numerosas leyendas de maldad. Y esto ya a partir del poema de Guilgamesh, antecedente babilonio del relato bíblico sobre el Paraíso.

Extinción de lo Perfecto

Tuesday, November 25, 2008

Hay una simetría subyacente entre el problema palestino–israelí y el que afecta a las relaciones sionismo-islamismo. Paralelismo que los acerca tanto, como crea rechazo entre ellos. Una característica de las religiones con un solo Dios, es la de considerar su variante como la única alternativa válida. Con lo que, implícitamente, descartan la validez de todas las demás. El monoteísmo, en cualquiera de sus variantes, produce el mayor porcentaje de intolerantes. Es la intolerancia en estado puro.

El antisionismo (no antisemitismo o antijudaísmo) que pueda detectarse en la actualidad, es una reacción intolerante a otra acción intolerable: el trato inhumano que los sucesivos gobiernos israelíes han proporcionado al pueblo palestino. Su represión incesante, parece claramente dirigida a provocar la expulsión, empobrecimiento y exterminio. Y eso es censurable. Si los ejecutores de tales despropósitos son judíos, tanto peor. Pues ellos deberían saber, por experiencia y sentido histórico, lo que eso significa.

Tan semitas son los palestinos como los judíos. Y sus derechos ancestrales a permanecer en los territorios palestino-israelíes son totalmente homologables. La condena del mundo no es a la raza, sino a la conducta.

Se trata de gobiernos, democráticamente elegidos, que van acercando su ideología a la de los exterminadores terroristas de cualquier creencia. Hay otras formas de gobernar: desde la humanidad. Pero Isaac Rabin fue asesinado por ello. Los fanáticos no perdonan a quien perdona.

La gran mayoría del pueblo israelí no se identifica con esas acciones execrables. Buscan y quieren una paz estable. Pero, con jefes de gobierno incapaces de dar amor, no se es amado.

En Europa tampoco habría tanta prevención sobre el mundo islámico, si no fuese tan evidente la relación directa entre diversos movimientos religiosos islamistas con organizaciones terroristas. La pervivencia de la sharia (ley islámica) en el tiempo, es tan negativa para la aceptación de su cultura como las arcaicas leyes del talión y pureza racial, que hacen retroceder a la historia hasta su origen. No se pueden invocar derechos divinos exclusivos. Pretendiendo, al tiempo, ser parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad ha evolucionado. Quien crea que ya llegó a la perfección, es el peor enemigo de sí mismo. Ahora sólo le queda extinguirse. La Humanidad es Una.

Esto afecta a todos los dogmáticos de cualquier otra creencia. Entre la verdad y la mentira se encuentra la hipocresía. Participa de sus colaterales, sin igualarse a ninguna de ellas. Su característica es ser, siempre, algo distinto de lo que aparenta. Lo más cercano, es el engaño simulado.

Como los líderes religiosos que dicen no intervenir en política, aún cuando juegan con sus declaraciones doctrinales, en clave política. También empiezan a cultivarse los gobernantes que dirigen su país, según afirman, con el consejo especial, privado y directo de la divinidad. Si me permiten, empiezo a dudar: ¿es todo verdad, hipocresía o mentira? Los políticos que mienten al pueblo soberano, deberían ser inhabilitados como administradores de lo público.

Se puede mentir al enemigo, no al pueblo que lo alzó. La mentira a su pueblo lo convierte en traidor. El político es sólo administrador temporal del poder que le confían los ciudadanos. Puesto que el único titular de la soberanía es el conjunto de ciudadanos: el pueblo soberano. Cuando un gobernante transforma la mentira en su característica de gobierno, no merece la confianza que le fue otorgada. Verdad y lealtad van juntas. Mentira y deslealtad también.

Armas del Alma

Sunday, November 23, 2008

En religión, como en magia y brujería, han sido utilizados los sueños, visiones y pesadillas, como fuentes de interpretación del saber. Pero, más que relacionándolos con la personalidad del soñador, como suele hacerse en psicología o psiquiatría, se le da un significado exterior al individuo. De forma que, a cualquier amalgama de imágenes visionadas durante el sueño, se le confiere una interpretación acorde con las creencias o conveniencias de quien las traduce.

El poder de las creencias, anula la racionalidad de la mente. Dado que los desórdenes mentales de cualquier tipo fueron considerados, hasta tiempos muy recientes, por las autoridades eclesiásticas, como posesiones diabólicas, se oficiaban rituales de exorcismo, para los que usaban gemas tales como el jacinto almandino. Junto con un pan bendito y una cruz, a ser posible, de plata. El pan y la cruz representando a Cristo, y el jacinto almandino a la sangre de los mártires. El poder de la ciencia se arrodillaba a los pies de la cruz. En los hospitales psiquiátricos, ejercía más autoridad el capellán que los médicos. El ‘alma’ era terreno reservado al clero. En un tiempo no tan lejano, pretendían curar las crisis psicóticas con bendiciones, conjuros, oraciones y aspersiones de agua bendita.

Tales ceremonias fueron muy frecuentes en tiempos pasados, antes de alcanzarse la difusión actual de la psicología y psiquiatría modernas. Así como la investigación farmacológica. Pues, en muchos casos, los ‘poseídos’ no sufrían más que un ataque epiléptico o una crisis nerviosa.

Los sueños tienen, muchas veces, el carácter de representaciones teatrales, donde vemos nuestros deseos cumplidos. Otras veces, se manifiestan nuestros temores. El pensamiento positivo, creador, estimulante, ha de regir nuestra actitud ante la vida. Estamos acostumbrados a demasiadas prohibiciones, limitaciones, fronteras. Tantas, que nuestra expansión personal se frena.

Los grandes logros de la Humanidad se han conseguido, todos, llevando el pensamiento más allá de los límites habituales. No hay avance sin transgresión. Cuando la lógica habitual no resuelve nuestros problemas, debemos estar entrenados para buscar fuera de los caminos trillados. El pensamiento es ilimitado. Y así debe permanecer. No podemos ser nosotros mismos quienes pongamos fin a lo infinito. Si pensamos positivamente, la creatividad no se acaba nunca.

Médicos, psiquiatras, sacerdotes, magos, curanderos, políticos, artistas, saben que la fe lo puede casi todo. Fe en uno mismo y en la legitimidad de sus fines. Cuando alguien cree en la bondad de sus actos, no puede detenerse. Quien crea en los milagros y en sí mismo, los realiza. Quien cree en los demás, permite que otros los hagan. Lo que no crea la realidad, lo construye la fantasía.

La educación, la formación, del individuo, no puede estar basada en la cotidianeidad, si queremos formar individuos extraordinarios. Las metas han de estar, siempre, más allá de nuestra frontera habitual, para conocer, realmente, dónde poner nuestro límite. Si anhelamos llegar a lo cotidiano, nos quedaremos en el suelo. Los creadores, los pioneros, los transformadores, los inventores, los taumaturgos, primero creyeron en sí mismos, antes de que otros creyesen en ellos. El carisma se crea. Los ídolos se moldean. La grandeza del pensamiento creador, lleva a la grandeza de lo creado.

Si las ciencias sirven a la Humanidad, las creencias se sirven a sí mismas. Cuando la razón habla, la sinrazón enmudece.

Principiantes somos todos. Los que pretendemos aprender algo, estamos en el introito del conocimiento. En el vestíbulo de las verdades. A ser maestros, no llegaremos nunca. Todo lo más, aprendices aventajados. La evolución de un conocimiento, no puede entenderse de forma aislada, sino en relación con la comprensión de los cambios habidos en su medio. Se habla de reconquistar, para las creencias europeas, el terreno espiritual perdido tras la descolonización y las sucesivas revoluciones habidas. Quienes esperen una masiva reconversión en el ámbito del Caribe, pueden seguir esperando. El Animismo llegado de África y Oriente ha estado omnipresente durante estos siglos.

Intuimos que esto es, en gran parte, así, más por la composición étnica de los oficiantes que por su base doctrinal. Cuba, Haití, Puerto Rico, ya han sido católicas, oficialmente, durante quinientos años. Siempre de una forma muy especial. Mezclando una apariencia exterior cristiana, que actúa, más que nada, como capa de pintura protectora ante la sociedad. Gente que va a misa los domingos, mantiene en su casa altares a los ’santos’. Meras caretas cristianas de fuerzas africanas, a quienes realmente van dirigidos los cultos.

Durante el período colonial, los negros esclavizados, y posteriormente los orientales, fueron autorizados a fundar cofradías religiosas. Siempre que estuvieran bajo la advocación de algún santo cristiano. Esto constituyó la única oportunidad de reunirse con sus compañeros de cautiverio, sin despertar las sospechas de sus señores europeos.

Lo que, en principio, estuvo permitido, para fomentar la fe cristiana entre los esclavos, derivó en la conservación de sus creencias animistas. Los espíritus africanos cambiaron de nombre externamente, pero eso fue casi todo. Se pusieron figuras de santos católicos en los lugares de culto y a ellos iban dirigidos los ritos y oraciones. Pero los esclavos sabían íntimamente que, tras la estampa del santo, se escondía la energía venerada en África por sus ancestros.

¿Cómo podría el misionero blanco convencer a un negro esclavizado de su sinrazón?
¿Cómo podría éste creer que el Dios del Amor estaba de parte de los negreros? ¿Cómo podía confiar un indígena americano en que la doctrina de los conquistadores, que los exterminaban y explotaban, eran las que representan a un Dios justo, magnánimo y bondadoso? Podían simular creer. Agachar la cabeza y asentir a cuanto dijesen sus nuevos señores cristianos, pero las creencias ancestrales las siguieron guardando en su corazón. La pervivencia del Animismo de África en América, es como el resto del tesoro identificativo de su propia cultura, que lograron salvar estos pueblos de la agresividad y rapiña de los bárbaros caballeros cristianos. Quienes no sólo se creían con derecho a robar sus tierras y bienes, apropiándose incluso de sus cuerpos para explotarlos, sino que también querían sustraerles sus dioses y espíritus. A esto se resistieron. Y siguen haciéndolo. Ahora, no todos los rostros de políticos son blancos. Ni sus creencias.

Psicología Fanatizada

Thursday, November 20, 2008

Gran hombre es, quien ha logrado superar su propia pequeñez. Cuando aprendemos a pensar por nosotros mismos, trazamos nuestro camino. No seguimos, matemáticamente, las huellas de quienes nos precedieron. No somos mejores, ni peores. Sólo distintos. El progreso está en la individualización de lo colectivo. Quien piensa por sí mismo, progresa y destaca, quien cifra sus aspiraciones en ser parte del grupo, desaparece en la masa. Los preceptos están para romperlos. Todas las reglas pueden ser alteradas, cuando las circunstancias, para las que fueron concebidas, cambian.

Quien se desborda, hasta inundar con sus irradiaciones a quienes lo admiran, crea escuela. La voluntad unida de muchos, forma la gran voluntad común. El gran hombre, sabe servir de centro aglutinante. Captar vibraciones de diversas fuentes, que luego sean emitidas en un solo pensamiento concentrado, sincrético, resumen y extracto de lo percibido. La unión de saberes de diversa procedencia, prescindiendo de lo accesorio, da como resultado un nuevo sistema.

La psicología de masas, que tan bien dominan los grupos de poder, crea, y mantiene en su sitio, sirviéndose de ellos, a los grupos de opinión uniformes, sustentadores de sus enseñanzas. Los grupos de poder, todos aquellos que convierten sus afirmaciones en dogmas ineludibles, dominan el uso de la psicología como arma. Adueñándose, en exclusiva, de la verdad universal, arrojan a los demás al pozo de las tinieblas. La humillación religiosa sistemática sirve para la anulación de la personalidad, crear incertidumbres y presentar la propia verdad como la única aceptable. Lo que conduce a la obediencia ciega y la apropiación de la mente de los seguidores. El poder de las creencias, anula la racionalidad, impidiendo el desarrollo fluido y natural de las ciencias. La sociedad humana, condicionada por las creencias previas, queda mutilada. La evolución social nunca está aislada de las creencias en las que se basa, o a las que sirve.

El fanatismo se inculca en la niñez. Eso lo saben bien los responsables de propaganda doctrinal de las organizaciones de poder milenarias, dedicadas a crear adeptos, atemorizados de por vida. Los miedos ancestrales, las dudas ante la eternidad de los castigos anunciados, la limitación de nuestros conocimientos, la sensación de pequeñez, ante la inmensidad del Universo, nos aplasta. Ese conjunto de sensaciones dudosas, forma el campo ideal, donde cultivan las teorías, que dan base al fanatismo fomentado, reverdecido, direccionado, exigente, de leyes limitadoras, esclavizantes, que apuntan, todas, en la misma dirección: la inculcación, de por vida, de los miedos ancestrales, que incluyen, principalmente, el deber jerárquico de obediencia y la aceptación, indiscutida e indiscutible, de la autoridad máxima del jefe del grupo. El objetivo no es más que uno: la creación de robots humanos, fieles. Que han sido formados, principalmente, para no pensar por sí mismos. Su misión principal es la obediencia. La inteligencia individual deriva en uniformidad colectiva. Dedicada, en su conjunto, a la búsqueda del triunfo del colectivo al que se pertenece.

La inteligencia racional, crea futuro. La fe, desde la irracionalidad, eterniza el pasado.