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Los Improbables

Thursday, May 13, 2010

Cultivando creencias improbables, sólo se puede cosechar irracionalidad. La fe no necesita verdades: se las crea. Para sostener lo improbable, nos servimos de la fe. Despertando la curiosidad insatisfecha, del ser humano, hasta su extinción, irán formando el poso religioso del futuro, como fermento fructificador de mitos actuales. Lo que es imposible, suele ser, también, improbable. Hacer creer a alguien lo contrario, debilita la razón del creyente, haciéndole confiar en la posibilidad de lo imposible. En la fantasía de quienes pretendan poseer poderes mágicos o esotéricos, pocas cosas son imposibles, pero, trasladadas a la realidad, muchas, la mayoría, son racionalmente improbables. Con lo que estaríamos, más frecuentemente, dentro de la razón, cuando defendamos, prioritariamente, lo probable. Crear afirmaciones raras, que han de hacerse tragar como verdades, contra toda lógica, a personas predispuestas a ello, no es más que un abuso de poder. Del poder tramposo de la inteligencia sobre la ignorancia. Cuando quien las impone es alguien que utiliza la carga de su saber, para dominar al grupo de personas a quienes ha impuesto sus teorías improbables. Es una forma de forzar mentes ingenuas, para apoderarse de sus voluntades. No distando esto mucho de ser un engaño, agravado por el abuso de poder que implica la hipocresía de presentarse como un ser superior, con el sólo aval de las enseñanzas que él mismo imparte. Esta es una forma de forzar las mentes ingenuas, de quienes ha usado, para implantarles sus teorías interesadas.

Algunas organizaciones de creencias, parecen especializadas en la sublimación de la hipocresía. Todas afirman que se ha de respetar la vida, sí. Pero, preferentemente, la vida de los creyentes propios. Los demás, los infieles, los ajenos al propio redil, si son hostiles, sobran. ¿Qué otra cosa significan las Guerras Santas y Conquistas de tierras de infieles? La gran lacra de la Humanidad. Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus soldados, para imponerse, definitivamente. Cuando la creencia se impone al saber, algo falla. Las creencias son usadas para afianzar a los detentores de poder, no para transmitir saber.

La enseñanza, usada como fuente de poder, es una perversión innoble de su fin. Su fin primordial debe ser la transmisión del conocimiento. No la difusión de creencias, que supediten unos seres a otros. Mientras más ceremonias, ornamentos, y escenarios necesiten para mostrar su poder, más evidencian su dependencia de lo exterior, la apariencia, para hacer visible sus pretendidos poderes ocultos. Dejando solos a quienes se muestran como poderosos, se evidencia la pequeñez de sus pretendidos poderes. El saber da el poder. No las ceremonias y ornamentos.

Sentido Trágico de la Vida

Tuesday, May 11, 2010

Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica. El Bien y el Mal no son valores absolutos, ni pertenecen a nadie. Un buen día para el cazador lo es de tragedia para los cazados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien. El pensamiento forma a la persona, somos un producto de nuestro cerebro.

Faltan científicos razonadores en los puestos de mando y sobran hombres de fe. De fe en sus propias razones. Acompasar los credos excluyentes de distintas religiones se hace difícil. Sencillamente, porque las religiones dogmáticas no son democráticas. Tienen como fin la expansión de su propio credo. Y ninguno más. La paz siempre es razonada. Nuestros cielos e infiernos los llevamos dentro, auto-fabricados. El que los predicadores de guerras ideológicas se consideren portadores de la paz, resulta sorprendente. La hipocresía parece estar cercana. Oculta una lucha constante por el poder. Ellos son el alma de todas las guerras.

Hay quien predica el fin del mundo todas las mañanas. Eso les impide ser felices, o hacer feliz a nadie. Solo ven tinieblas y catástrofes en su cerebro. Y las reflejan en su vida. Alguien así sólo puede protagonizar y producir desgracias.

Los dioses todopoderosos, no aparecieron entre los humanos, hasta que fue concebido y organizado el poder absoluto, único, concentrado en un solo ser. A Moisés le sirvió de aprendizaje su crianza y escolarización en la corte faraónica de Egipto, cuando ya se había impuesto la supremacía del dios Aton, resultado sintético de concentrar los poderes de todos los dioses egipcios en uno. De aquí se derivó, consecuentemente, la monarquía absoluta de los faraones, con poderes divinos. Los pequeños dioses absorbidos, fueron degradados, reconvertidos en espíritus cortesanos. El paso de Moisés fue, simplemente, lógico, práctico, oportuno. Con pocas adaptaciones, tuvo a Jehová preparado para su presentación en sociedad. El tiempo ha demostrado que acertó. La ambición es una pasión sin límites. Lastimosamente, el nacimiento de nuevas civilizaciones siempre es sangriento. No hay creación sin destrucción. Cuando los cerebros desean un cambio, su infección es imparable.

La guerra está en las creencias. Quien trata de imponer las suyas, como las únicas verdaderas, no puede ser pacífico. Los fanáticos son guerreros, tanto como los guerreros son fanáticos. Quienes niegan derechos a los demás, es porque prefieren reservarlos todos para sí mismos. Pero, quien no concede derechos, pierde todos los suyos. Los fanáticos siempre están dispuestos a matar y dejarse matar por sus creencias. Son su razón para vivir. El sentido trágico de la vida, que adquieren quienes solo aciertan a ver una cara de la verdad, los convierte en fanáticos. Sobre todo, cuando prescinden de querer ver más facetas de la misma. La realidad es que, normalmente, conocemos una parte de la verdad total, pero, casi nunca, toda la verdad. Somos limitados. La verdad total es siempre mayor que nuestra capacidad de conocimiento. Porque estamos, eternamente, en el camino, mientras se gestan más verdades, que aún no nacieron

Almas y Pensamientos

Sunday, May 9, 2010

Cuando, los grandes comunicadores de verdades prefabricadas, empiezan a valorar la verdad mágica de sus palabras, por encima de la verdad científica, debemos principiar a temer, como rebaño dócil que se deja conducir, si nuestro pastor se ha confundido de estrella guía y nos puede estar conduciendo, él mismo, al precipicio. El conmigo o contra mí, las guerras de clases, las eternas sospechas, el ataque solapado, castrador y represivo de todos los absolutistas, contra la libertad individual, dan lugar a pensamientos negativos. La impresión general, es la suma de las impresiones parciales. Estamos viviendo tiempos de crisis, indudablemente, como siempre. Las crisis, son inherentes a la vida. A toda vida, en toda época. Sólo que las crisis graves se trasladan de lugar, aún cuando permanezcan en el tiempo. Nunca el mundo fue una balsa de aceite. La verdad se puede ocultar, pero eso no la cambia. Su esencia permanece. Toda verdad es individual. Aún cuando sea única en su origen, no tiene el mismo valor observada desde un punto de vista y el inverso. Aunque la piedra sea la misma, no es lo mismo lanzarla que recibirla.

Ser feliz, sentirse bien, tener ganas de reír, son estados deseables del Hombre. La sociedad que los coarta, está mal orientada en sus principios. Esto sucede dentro de muchas corrientes idealizadas, no ideales.

Prefieren las almas atribuladas, más fáciles de manejar, cuando se les ha inculcado miedo en toda su existencia. Las personas alegres necesitan menos consuelos. Son más libres. Menos dadas a entregarse en otras manos. El estado de angustia se crea. La tiranía perfecta consiste en llegar hasta la apropiación de las almas. Vemos que Bush, Putin, Sharon, los sultanes sauditas y algunos políticos, más cercanos a nuestro entorno, usan los mismos métodos. Utilizan su acercamiento a las autoridades religiosas, para buscar su complicidad recompensada, para crear temores artificiales. Haciéndolos revertir en beneficio propio. La unión del poder político con el religioso, ha dado siempre lugar a la gestación de las peores dictaduras. Sea cual fuere la religión de que se trate.

A veces, iluminados adecuadamente, sin prejuicios, indican salidas inéditas de viejos laberintos. Sin que necesitemos al guía interesado, que cobra por sus indicaciones, adueñándose de nuestro destino.

La juventud hace bien en ser iconoclasta. Y los maestros están para traspasar conocimientos y enseñar a pensar, no para hacerse admirar por su saber. Los preceptos no son murallas, pueden ser traspasados.

La creencia en el poder mágico de la palabra, sobre las obras y sus secuelas, no sólo en el propio trasgresor, sino en los otros seres afectados por el error confesado, ha derivado, modernamente, en el psicoanálisis y prácticas colaterales de psicoterapia. Quien confiesa, descansa. Libera su alma del peso del error. Así se explica que, hasta no hace muchos años, algunas disposiciones eclesiales prohibieran la práctica del psicoanálisis a los creyentes. Trataban de evitar que el sicoanalista, con su cómodo sofá, liberase almas del remordimiento.

Temor Populista

Sunday, May 2, 2010

Nunca el temor fue creativo. La creación es función del amor y la libertad. Las épocas de crisis crean el deseo de buscar protección. Con ellas llega la primavera de los fascistas y populistas. De esas tendencias políticas ya hemos tenido suficiente experiencia en Europa. No creía que a la gente le quedasen aún deseos de experimentar con tales movimientos cegadores del progreso humano. Dejarnos llevar, nuevamente, por estilos de raíces fascistas, sería como asesinar el espíritu de la creatividad. Meternos en un molde que nos hiciera a todos igual de anodinos, taponando el paso al futuro.

Las grandes civilizaciones se han formado, siempre, forjando uniones de lo diverso. Los predicadores de la pureza racial y doctrinal, actúan como congeladores de la creatividad. Nada nuevo surge de lo igual. Los guardianes de lo castizo y tradicional son útiles para escribir libros de historia, no para diseñar el futuro. La historia del mundo es la de sus cambios. Sin cambios no habría historia, ni trayectoria. El mundo necesita estar en movimiento, cambiar, girar, sin movimiento no hay vida.

La irracionalidad sirve para escribir cuentos infantiles y hagiografías de personajes irreales. Pero no para conducir naciones. En nuestra nación debería pensarse algo más en favorecer las ciencias, todas, buscar trabajo a la gente y olvidar los cuentos. Vivir en un pasado continuo, con nostalgia de aquello que fue, como pretenden poder seguir haciendo algunos políticos, que vivieron épocas mejores, es salirse de la realidad.

Las momias pertenecen al mundo de las pirámides… Sacadas de allí, están fuera de lugar.

Lo irracional altera los ánimos. Cuando no los trastoca. Sería irracional volver a la edad de piedra, o a los tiempos en que el más fuerte llevaba siempre la razón. Observamos que, demasiada gente, hace ostentación de fuerzas. Preferiría que las bibliotecas estuviesen abiertas de noche, antes que ver tantas reuniones tardías en clubes, casinos y oficios nocturnos.

El mundo debe seguir adelante, en progreso continuo, o, al menos, pretenderlo, intentarlo. Todo lo que no corresponde al presente, con aspiraciones de futuro, pertenece al pasado. Y allí debe quedar, llenando páginas de historia. Para que aprendamos a no repetirlas. Los calores del verano, hacen hervir la sangre. En esta época, cercanos los sudorosos meses veraniegos, junio, julio…los despachos de políticos, legisladores y asimilados deberían tener, todos, aire acondicionado, bien fresquito. Para resguardarlos de apoplejías repentinas. O, mejor, que se fueran de vacaciones. Estaríamos, todos, más tranquilos y sosegados.

La soberbia y la codicia son hermanas de la ira. Y esas son las tres pasiones dominantes entre los dirigentes de creencias. Con ellas destruyen el mundo y hacen desaparecer civilizaciones. Todos pretenden la unidad, bajo su mando exclusivo. Para ello, primero han de arrasar a la competencia. Quien pretende predominar, como objetivo primario, debe devastar lo precedente.

La sabiduría acumula saber. Todo conocimiento ayuda al desarrollo de la Humanidad. El poder no admite competencia. Destruye todo lo que no ayude a su propio engrandecimiento. Los acumuladores de creencias, basan su propio poder en la destrucción de conocimientos. Los sustituyen por dogmas. Muros del espíritu, que los fieles no deben traspasar. La razón queda eliminada. Quien razone, no cree, crea.

Las creencias, son un freno al desarrollo humano. Generosidad, comprensión y compasión, son las claves para la convivencia. La sencillez es el signo de lo grande y los grandes. Sólo las verdades básicas permanecen. En ciencia no hay nada intocable. Todo es revisable. Cuando avanzan los conocimientos, las fronteras se ensanchan. El saber abre caminos, las creencias los cierran. El único camino por el que circulan libremente las creencias, es por el de la ignorancia. Con meta en la nada.

Los choques entre culturas, realmente, no los provocan los pueblos, sino los intolerantes que los dirigen. Sean de la cultura que fueren. Los poderosos son los más interesados en conservar su poder. A costa de lo que sea. Predominantemente, con el sacrificio de sus pueblos, no el de ellos mismos.

La verdad propia, impuesta a los demás, no puede originar más que violencia. La fuerza nunca es pacífica. La verdad de uno no tiene que ser la verdad de todos. Contra soberbia, aceptación del diferente, tolerancia y humildad. Nadie tiene derecho a la exclusividad del pensamiento humano. Siempre hay distintas facetas de la misma verdad, que la hacen parecer diferente. Aun cuando sea el mismo objeto, iluminado desde distintos ángulos Si buscamos la luz la encontraremos. Dentro y fuera de nosotros. Si no avivamos nuestra luz, constantemente, quedaremos en las tinieblas. Los actos generosos crean concordia. El egocentrismo construye más barreras.

Asistimos, día a día, a la radicalización de los pequeños nacionalismos, servidos como si de doctrinas divinas se tratasen, intangibles y destinadas a triunfar, por encima de toda consideración humana. Si algo hay que pedir a los políticos sensatos que aún nos queden, es que sean primero respetuosos con el ser humano y luego con las ideas. En ciencia no se cree, se investiga, se disiente, se prueba, se demuestra. La creencia es la antítesis de la ciencia. Si, quienes predican la verdad única, la que ellos representan, logran meterte en su botella inexistente, estás atrapado, perdido. No pensarás más.

El mundo de las creencias, si es dirigido por personas excluyentes, fanáticas, puede ser el arma más destructiva de que jamás disponga la Humanidad. No se mata con bombas, sino con ideas. Las ideas que las ponen en movimiento.

Felicidad Interior

Thursday, April 29, 2010

Aunque los placeres puedan venir de fuera, la felicidad reside dentro del individuo. Lo funesto que resulta mezclar reglas políticas, (exterior), con dogmas religiosos, (interior), lo vemos todos los días. No hay un solo conflicto armado en el mundo contemporáneo que no haya sido alimentado por odios religiosos. Los odios de quienes se creen buenos, son los más intensos, duraderos y destructivos. Porque, sus dirigentes, les hacen creer que luchan en el lado del Bien, de la luz, de la justicia, de Dios. Lo moral y lo religioso, no son, necesariamente, coincidentes. Las grandes dictaduras, si quieren mantenerse con éxito en el tiempo, basan sus principios de poder en mandamientos religiosos.

¿Desde cuándo es legítimo predicar el odio en nombre de Dios? A quienes pretenden gobernar así en la Tierra como en el Cielo, entre tanta inmensidad, se les escapa un pequeño detalle: Olvidan considerar que la felicidad humana, hoy, aquí y ahora, es fundamental. No sólo la felicidad celestial. Si hay un principio importante, es el de la armonía fundamental. El equilibrio entre principios y fines. Lo inmediato, suele ser tan importante como el fin, la meta. Empezar bien, es buena señal de un buen fin.

Si, con nuestros principios y acciones, creamos enemigos, no podemos ser felices. La tolerancia, hacia uno mismo y los demás, es básica para vivir en paz. La comprensión conduce a la libertad. Para ser libre, se han de comprender las verdades fundamentales: No podemos admitir, porque todo indica en el sentido contrario, la eternidad idéntica a sí misma, de seres concretos, ya sean éstos materiales o figurados. En el Universo, todo evoluciona, todo cambia, constantemente. Como nosotros mismos. El orden universal viene dado por la causalidad, que compensa automáticamente todos los actos, buenos y malos. El bien engendra bien, el mal genera mal. No hay fin sin causa, ni principio sin fin.

Dentro de la lógica religiosa, la persona, ha de recibir, con la misma disposición, la felicidad que la desgracia. Tasando el éxito de sus deseos y actuaciones, por el cumplimiento que en ellos se dé al servicio del Creador. Según estos principios, éxitos o fracasos aparentes no son tales, sino lo que fuese ante Dios. Lo malo es que la comunicación entre fieles y mandatarios no viene por línea directa. Sino a través de mandatarios interpuestos, no siempre fieles al mandato que reciben. Con lo que, el mensaje final, puede tener desviaciones que no figuraban en el original.

La fe personal es íntima, no necesita doctrinas, sólo convicciones. Toda existencia humana tiene su fundamento en la mente. Con reglas etéreas, generadas en, y por, una base material, química. Y, según el hombre vaya construyendo su intelecto, así será su vida. En definitiva, el pensamiento forma a la persona.
Si algo hubiese antinatural en la Naturaleza, sería un contrasentido. Lo más probable es que sólo nos falte la información suficiente para saber en qué parte de la Naturaleza es natural lo considerado antinatural por nosotros.

Los soldados sintoístas japoneses, que se sacrifiquen defendiendo a su país y a su emperador, saborearán la vida eterna, etc. Todos ellos son santos, dentro de sus respectivas religiones. Como vemos, El premio de vida eterna no es una promesa exclusiva de las religiones occidentales. La cuestión básica es que se mantenga, el creyente, fiel a las reglas de su creencia. Claro que los creyentes están, siempre, en desventaja. Primero han de probar su fidelidad extrema a la doctrina de que se trate, para, luego, obtener su premio. Cuando ya pueden presentar reclamaciones.

En El Corán, también se da cabida en la vida eterna del Paraíso a los animales. Base para ello, es el párrafo siguiente: ‘ No hay bestia sobre la tierra, ni pájaro en el aire, que no forme comunidades semejantes a las humanas. No hemos descuidado nada en el Libro. Luego, junto a su Señor, serán reunidos.’ Los más antiguos libros de la Biblia, aceptan también, perfectamente, el concepto de un Dios guerrero y vengativo. Abraham recibió, directamente de Dios, la promesa de que su descendencia poseería las ciudades de sus enemigos. Casi podría deducirse que, cultivar enemigos, puede ser una ocupación rentable.

En el Cristianismo, la corporeización del Espíritu Divino en forma de paloma mensajera, no parece ajena a estas tradiciones ancestrales. Las fronteras entre seres de tan distinta naturaleza, eran, teóricamente, elásticas y permeables. En Europa, aún quedan creencias populares sobre los hombres que se convierten en lobos o vampiros, en las noches de luna llena. Iguales virtudes de transmutación se atribuyen a los chamanes mongoles y a los hechiceros, brujos o chamanes de los pueblos indoamericanos.

El Corán también hace distinciones entre diversos animales. El caballo y los camellos se hallan entre los mejores. Al perro lo presenta como un animal sórdido. Los monos y cerdos albergan espíritus impuros de pecadores, etc. Entre judíos, existieron prohibiciones sobre la entrada de los perros a las ciudades hebreas, por considerarlos impuros. Se infiere que Mahoma heredara esta prevención. En el Hinduismo, se admite la transmigración del alma animal a un cuerpo humano y viceversa. Algunos dioses tienen aspecto animal, o semianimal. Es conocido el pasaje de la vida de Buda, cuando aún sus creencias eran Hinduístas, en el que, ya dispuesto a abandonar su vida principesca, y vestido de eremita, con la túnica azafrán, se despide de su caballo. Al abrazarlo, éste muere, se dice que de pena, al ver partir a su dueño. En ese momento, Buda expresa su convencimiento de que el caballo renacerá como un ser superior.

Toda la antigüedad clásica está poblada de dioses, que tomaban la forma de animales cuando les placía, o que acumulaban en sí virtudes y partes animales, junto a otras humanas. La mitología de los pueblos antiguos se llena de ejemplos.

Enigmas y Misterios

Friday, April 23, 2010

Los enigmas se construyen, intencionadamente, con estructuras enrevesadas. Para hacerlos más misteriosamente incomprensibles. Por irracionales. Si se piensa razonablemente, es una forma lógica, para mentes enrevesadas, de exponer la descripción de algo imposible, totalmente fantaseado, de manera que puedan ir adaptándole significado y contenidos, de forma convencional. Para suponerle un contenido esotérico a relatos que sólo están formados por una sucesión de historias irracionales, totalmente inconexas en su origen. Con la pretensión añadida de adjudicarles algún significado oculto, que pretenda encerrar misterios y revelaciones. Cuando, las más de las veces, lo que contienen esos relatos, es el más absoluto de los vacíos, lleno de confusión intencionada.

Lo que hace fuerte a las creencias, es el desconocimiento, la ignorancia, el no poder estar al tanto , ni tener conocimiento demostrable, de tantos acontecimientos maravillosos como cuentan que suceden en el mundo de los misterios. ¡Dichosos sean quienes los contemplan! Porque tienen ojos para ver aquello que desean contemplar. Ve quien ansía ver.

Aún cuando algunos opinen, según les convenga, que tales visiones les son proporcionadas con la ayuda de Belfegor, a fatuos científicos, que quisieran ser como dioses. La realidad es que la credibilidad de tales afirmaciones se gana con hechos demostrables. No sólo con palabras, llenas de fantasía e ilusión. Y los científicos suelen poder demostrar aquello que afirman. Mientras los místicos mantienen sus teorías sostenidas con el aire de sus palabras.

Lo más natural es lo más simple. Cuando algo se complica, pierde naturalidad. La base de la evolución es aprender, deduciendo, paulatinamente, de las experiencias pasadas. Lo principal es seguir viviendo, aprendiendo. Con las experiencias, se pierde la inocencia, pero se conoce el camino recorrido. Lo principal es seguir viviendo, sin extinguirnos a los primeros encontronazos. Eso evidenciaría que no hemos ido aprendiendo de lo golpes recibidos.

Quien sólo busque extasiarse ante el misterio, tendría su lugar más adecuado entre el público de circos y espectáculos de variedades. No en el teatro de la vida. Aquí, quien juega, arriesga. No sale indemne. Para aprender de los misterios, hay que buscarles solución ¡la vida no sale gratis! Cada experiencia va dejando jirones en el alma. Eso es lo que hacen los científicos, solucionando muchos más misterios que todos los espectadores boquiabiertos juntos. ¡Para saber hay que indagar! Quien quiera ser admirador inerte, que se ponga en la cola de los acólitos.

El espíritu personal evoluciona a través de los conocimientos adquiridos. Sin saltos y sobresaltos, el progreso es posible que sea más tranquilo, pero, con certeza, bastante más lento. Para aprender, hay que hurgar en todos los rincones oscuros de la existencia. Lo bonito, que luce a la luz del sol, suele tener pocos misterios y nula profundidad. Lo superficial no deja huella, ni buena ni mala.

Acto de Vida

Monday, April 19, 2010

Suspirar es un acto vital, añorando tiempos mejores, o echando en falta el cumplimiento de algún deseo querido. La única cura contra el odio es el olvido. Las personas cuya filosofía vital incluye el Talión como regla de conducta, “ojo por ojo”, practicando la venganza continuada, podrían recapacitar si, el origen del desprecio hacia ellos, no se encuentra en la reivindicación constante de venganzas por males atribuidos a otros. Es una cadena sin fin. Quien vive odiando, o reivindicando venganzas, no sale nunca de su propio laberinto infernal. Es más rentable olvidar y reciclar, aunque no se haya perdonado antes. Olvidando lo malo, queda el terreno libre para cultivar lo bueno. En sociedades primitivas, en períodos de guerra, por ejemplo, se guardaba castidad. Debido a la antigua creencia de que, con el acto sexual, se escapaba parte de la fuerza vital del individuo. Cualquier cosa era menos importante que la venganza. Había que conservar toda la fuerza de cuerpo y espíritu para estar en condiciones de replicar, contundentemente, a cualquier supuesta ofensa. Quien tenga como fin primordial de su existencia la reivindicación de antiguas ofensas, no vivirá nunca en paz.

Los principios bíblicos pueden ser bastante agobiantes: Quien presencia un acto contra la ley divina, sin denunciarlo, incurre en parte de la culpa. Este principio del Levítico, convierte a todos en vigilantes de sus allegados, familiares y vecinos. El principio ha pasado al Corán. La responsabilidad de los hechos se reparte entre actores, sabedores y observadores. Siguiendo la línea indicada, deberíamos sentirnos obligados a denunciar cuanta injusticia veamos en el mundo.

En la actualidad, estamos viviendo momentos parecidos a los que se vivieron durante la ‘revolución de las masas’ rusas, o la ‘rebelión de los esclavos’ romanos. Los rebeldes están entre nosotros. Son los excluidos, o quienes se sientan como tales. Casi nunca podemos adivinar cuánto peso lleva sobre el corazón nuestro vecino. Ahora las revoluciones se dirigen, dogmáticamente, desde la distancia. Por gente que esgrime razones religiosas, ambiciones políticas, y recuerdos de siglos pasados. Piensan que ya pasó el tiempo de la inocencia. La ingenuidad brilla por su ausencia. No quedan razones planas, todas tienen recovecos, antecedentes, pasado, rencores guardados. Teñidos de rojo, por la sangre vertida durante siglos.

Casi siempre los perdedores han sido los mismos. Y los ganadores también. Esto deja un poso de amargura insondable. En muchas partes del mundo se respira el ‘síndrome de los despreciados’. Gente con la que no se cuenta para regir el mundo. Cada vez son más. No pueden estar contentos. Las riquezas del mundo las controlan muy pocas manos. Es difícil que los países pobres levanten cabeza, porque fueron enseñados a ser pobres y aguantarse. También es verdad que podrían esforzarse ellos mismos a salir del terreno pantanoso, aprendiendo a trepar. La Humanidad es un todo continuo. Cada uno es responsable por sí y los suyos. Nadie puede esperar que la ayuda llueva del cielo. Hay que confiar en la propia ciencia y esfuerzo.

Buenos y Religiosos

Friday, April 16, 2010

Para ser bueno, no es imprescindible ser religioso. Como, para ser religioso, no es necesario ser bueno. La duda es creativa. Necesitamos tener dudas para avanzar.

No puede ser bueno, quien base sus victorias, políticas o sociales, en esparcir veneno. Al final, resultarán todos intoxicados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien y qué mente las dirijan. Ponerse del lado del fuerte, puede ser la forma más segura de ganar, pero no la mejor manera. Si algo hay que pedir a los hombres públicos sensatos, es que sean, primero, respetuosos con el ser humano y luego con sus ideas. La felicidad humana deberá ser más valorada que el sacrificio de los pueblos, en el altar de las ideas inconmovibles. La buena voluntad ha de llenar el mundo con sus irradiaciones. La actuación bienintencionada, con uno mismo y con los demás, ha de ser sin imposiciones. Lo bueno para unos, no lo es siempre para todos. Nada es absoluto. Todo es ambivalente. Se puede pensar como se desee, pero no se debe desear cualquier cosa. Los pensamientos no tienen límite, los deseos sí. Cuando el deseo sea ilegítimo, debe borrarse del pensamiento. Antes de permitirle convertirse en un hecho indeseable: Indeseable es todo lo que consideremos malo o injusto. Codicia y soberbia juntas, son malas consejeras. En su compañía, lo bueno puede transformarse en perverso. La Humanidad, por fortuna, va mejorando. Nunca ha habido más amor que en el presente. Pues la solidaridad humana actual, brotada del conocimiento mutuo, es una función de amor fraternal. La multi-culturalidad a la que tienden las sociedades actuales, une a los humanos, como seres equivalentes, provenientes de medios diversos. Cuando los dogmas mandan, sólo perviven las guerras. La individualidad puede y debe subsistir entre la mezcla.

El conocimiento está formado por saber e ignorancia. Cuanto más conscientes seamos de lo que ignoramos, más sabremos. La armonía entre principio y fin, da la certeza de su rectitud. La belleza siempre da buenos frutos. Hacer lo más bello, suele coincidir con hacer lo mejor. En la vida y en la ciencia. Física, química, y buenos deseos, son las bases. A partir de ahí, lo que venga. Todo cae dentro de lo posible. Hoy, los territorios no se conquistan con caballos y espadas, sino desde medios audiovisuales y páginas de Internet. Somos bipolares, buenos y malos al tiempo. Según sea el punto desde el que miremos. No hay bien ni mal absolutos. Para crear algo nuevo, hay que destruir algo viejo antes. La misma acción es siempre ambivalente, de doble efecto. En el conjunto, no logramos sumar o restar, sólo compensar, intercambiar, equilibrar. Nuestra propia satisfacción o insatisfacción da valor a la acción realizada. Al final, lo que convierte una acción en positiva o negativa, no es la acción en sí, sino la intención con que fue realizada. El resultado obtenido es una consecución, que suma y resta al mismo tiempo