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Elogio de la Ignorancia

Friday, May 21, 2010

Las verdades no se crean, existen, son. Más allá del saber, no hay vacío, sólo ignorancia. Quienes cultivan y aprovechan la ignorancia e inseguridad humanas, para medrar, son dignos de alinearse con los estafadores. No se puede aprovechar la ignorancia ajena, para rellenarla con más ignorancia. Al objeto de poder, nosotros, presentarnos como sabios. Ese es el método aprovechado por una gran parte de quienes dicen poseer la clave de los misterios eternos.

Para la comprensión del comportamiento humano, especialmente en sus relaciones sociales, es necesario tener conocimiento de la estructura cultural del individuo y la sociedad en que se halla inmerso.

Los dioses, se crearon al gusto de cada pueblo, según su evolución y cultura. Todas las personalizaciones divinas existentes, son actualizaciones de dioses antiguos. Ante todo, se conciben como personajes que han de inspirar temor, además de respeto: eso es básico. Y amor, dependiendo de los momentos en que sea considerado. Pero, principalmente, Han de inspirar temor. Como reflejo del enorme poder que se les atribuye: para eso han sido concebidos. Como freno de los osados. Es un arma arrojadiza.

La senda de la religión cristiana, se convirtió, muy pronto, en el camino de la ignorancia. No hay más que seguir la historia de lo sucedido en toda Europa, durante la Edad Media. Edad brutal de la Humanidad, en la que cualquier esfuerzo de los predicadores cristianos iba dirigido a la extinción de toda cultura, por los medios más brutales, como la aniquilación de cuanto representase lo no cristiano. Quema sistemática de cuanto escrito pagano encontraran y condena a muerte de sus usuarios.

Hordas de fanáticos asesinos se dedicaron, durante siglos, a extinguir toda civilización pre-existente, y a cuantos la representaban. Las civilizaciones clásicas, romana, griega, egipcia, persa, fueron borradas de la superficie terrestre. Dejando, tras de sí, las ruinas más bellas del mundo clásico. Su furor destructivo logró hacer retroceder la cultura humana casi dos milenios, hundiendo de nuevo al género humano en la barbarie.

Hizo falta que llegase el Renacimiento, para que la Razón volviese al mundo. La destrucción no cesó, pero, evidentemente, fue menos universal. Cuando creyeron haber conseguido la destrucción de toda civilización precedente. No contaban con que el saber resucite de sus ruinas. Quedaron suficientes escritos, y testimonios culturales de aquella época dorada, a pesar de su destrucción, planificada masivamente. El ser humano extrae recuerdos reciclables, incluso de lo destruido. La memoria humana se crea a sí misma. Ha aprendido a resucitar de entre los muertos.

Regalemos conocimientos y ganas de saber. Es lo mejor que podemos hacer por nuestros semejantes. Quien se vale de misterios, intrigas, secretos,…, para destacar, está haciendo trampas. No es de fiar. Los misterios herméticos no acaban por ocultar más que su vacuidad.

Los griegos, con el empleo de la lógica, fueron los primeros en sacar del mundo de los misterios, y del dominio de los seres divinos, muchos fenómenos naturales. Ellos buscaban la verdad, para compartirla. No para apropiársela. Con la difusión de las teorías bíblicas, el enfoque cambió: se hizo más importante estar en posesión del misterio, que de la verdad.

Con imaginación, empleando la lógica y procurando ampliar nuestros conocimientos, podemos transformarlo todo. Las ciencias, cualesquiera que sean, son las mejores colaboradoras del progreso, del cambio, del desarrollo cerebral, del conocimiento, del saber. Quizá por eso encontramos a sus mayores detractores entre los maestros del dogma. Son quienes se niegan a cambiar dogmas por conocimientos.

Toda verdad es parcial. El conocimiento de hoy, siempre será menor que el de mañana. La actual casi imposibilidad de llegar a demostrar una teoría sólida sobre el principio de los tiempos, que sea admitida con naturalidad, la han aprovechado los predicadores dogmáticos, para insistir en los insondables misterios de la divinidad. Posiblemente, podríamos orientarnos mejor, pensando que no es que Dios nos creara a su imagen y semejanza, sino que, los humanos hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza. Para engrandecernos. Ese sería el misterio de la esencia divina, tal como la concebimos, en general, derivada de la imaginación humana. La verdad científica no nos viene revelada, como un baño de luz celeste, que nos inunda desde el cielo. Hay que descubrirla, capa a capa, poco a poco, día a día, año tras año. Es el resultado del trabajo de generaciones de investigadores. Cada uno avanza un paso, grande o pequeño, pero imprescindible, en el camino del saber. Almacenar saber es la menos inútil de las acumulaciones.

Tras el Renacimiento, cuando se empezó a dejar atrás la total oscuridad científica a la que nos condujo la Edad Media, recomenzó el interés por las ciencias puras. Esta vuelta atrás, ayudó a reencontrar el camino del progreso científico, que se había perdido, en los mejores tiempos de la Gran Grecia, entre el cúmulo de supersticiones, creencias, y una mezcla de teorías, entresacadas de rancios tratados teologales, que se entretejieron con todo. La filosofía es la búsqueda de la verdad. La superstición, el camino de la confusión.

Cuanto más llena de misterios, más atractiva resulta una doctrina. Más cerca de lo sobrenatural parece estar. Aunque esa no sea condición indispensable para colocarse más cerca de la verdad. Quien basa su comunicación en el misterio, es que no ha entendido nada de lo que pretende explicar, ni le importa que tú lo comprendas. Su actitud está basada en la validez de la ignorancia, para explotarla. Él mismo no pretende saber, sino asombrarse de lo que desconoce. Sensación que intenta traspasarte.

Pensar, dudar, reflexionar, conocer, deducir, experimentar, son verbos conjugados por los científicos. Creer y obedecer son los verbos fundamentales, casi únicos, de toda doctrina dogmática. Conjugados en tiempo imperativo. Con ello, la práctica religiosa se ha convertido en el triunfo del no pensar.

Cuando se consolida el Zoroastrismo, en el siglo séptimo antes de Cristo, se experimenta un cambio radical en la mitología del Oriente Medio. Comenzaron negando legitimidad a todos los dioses antiguos de la zona, para poder defender la idea del Dios único, sabio y creador.

Cuando aparecen las numerosas iglesias cristianas, se puede decir que, la época de su formación, o separación de la corriente principal, marca también su propia organización básica y posterior desarrollo. Los cristianos orientales, como nestorianos, asirios, bizantinos, y coptos, tienen un cuerpo doctrinal coincidente, hasta su separación, con el de los cristianos europeos, como católicos romanos, anglicanos, ortodoxos, calvinistas o protestantes varios. Luego, se van diferenciando con el tiempo, tanto en su organización eclesial como principios doctrinales. Marcados éstos más bien por sutilezas y matices añadidos. En el fondo, una cuestión de soberbia, revestida de convencimiento en la propia razón. En cuestiones de fe, el empecinamiento suele ser la regla; creyendo auténtica la propia mayor cercanía a la divinidad, que movió a sus inspiradores. Como si se pudiera estar más lejos o cerca de un Dios que lo es todo. Si lo es todo, podríamos decir que no estamos ni lejos ni cerca, estaríamos en él, como parte del todo.

Un caso documentado de cómo el Hombre se puede sentir legitimado para modificar lo que cree leyes divinas, intocables por tanto, es el de los Diez Mandamientos. Los que, según la Biblia, fueron dictados directamente por Dios a Moisés en el Sinaí, por partida doble. El primer mandamiento, ordenaba el descanso los sábados, día en que la Creación ya había sido terminada. La escuela cristiana transformó el sábado en domingo. Fundamentándose doctrinalmente el cambio en la suposición de haber sido en domingo cuando Jesucristo resucitó. Se omite aclarar que, al asentarse en Roma, la cabeza de la Iglesia, lo único que se hizo fue seguir la tradición imperial romana, de celebrar en domingo el día del Sol, día de la resurrección de Apolo. No se podía ir directamente contra las costumbres del Imperio. Se adoptaron y adaptaron. Cambiando el nombre del resucitado. Al principio, los cristianos de los primeros tiempos, siguieron celebrando el día santo en sábado, como los judíos. Esta costumbre se fue abandonando, pasando a ser los sábados día especialmente dedicado a la Virgen María, en los países católicos.

El domingo era ya festejado como día de la luz, o día del Sol, en el Mitraísmo, Zoroastrismo y Parsismo, desde el segundo milenio antes de Cristo. Esto ha quedado bien patente en el nombre mismo dado al domingo en varios idiomas indoeuropeos, Sunday, Sonntag, cuya traducción literal es ‘día del Sol’. Resto lingüístico de las religiones astrales que, una vez, iluminaron el mundo. Era natural que el Sol, Astro Rey, ocupase un lugar preeminente entre los dioses.

Vida y Evolución

Saturday, May 15, 2010

Hay vida donde hay transformación, evolución. Lo estático, lo extático, lo inerte, es sinónimo de ausencia de vida, muerte, petrificación. Desgraciadamente, la voluntad capciosa de los organizadores de creencias, no concibe que las ciencias, o, en general, la vida del pensador científico, lógico, pueda tener libertad para expandirse por todos los conceptos que abarque su campo de investigaciones científicas. La libertad es un principio incompatible con las organizaciones de creencias. Estas son aliadas naturales de las dictaduras. De lo que pretende ser, irrealmente, estático.

En una sociedad regida por principios dogmáticos, el libre albedrío para la investigación científica tiene unos límites también dogmáticos: Aquellos que contradigan, o no reafirmen, la base dogmática de los gobernantes. Olvidan que el científico tiene como principio la expansión del conocimiento. La progresión. Su obligación es investigar, para que ésta sea continuada. Los límites a su ciencia se los pone el Universo, y sus conocimientos, no las sociedades de creencias. Infinitas y diversas en sus fines. En todos menos en la ocultación de la verdad. Son las madres del misterio. Creadoras de barreras. Limitadoras de la expansión humana. Somos fruto de la evolución, no de la creación predeterminada.

La labor científica consiste, precisamente, en traspasar las fronteras de lo conocido. En no fijar límites al conocimiento. Para adentrarse en el mundo de lo desconocido. El mundo de los dogmas es acientífico. Está fuera de la realidad. Sin ciencia no hay progreso.

De todos los seres vivos, sabemos que no fueron siempre, desde el principio de su existencia, tal como son en la actualidad. Su estado y forma presentes, sus cualidades y defectos, son consecuencia directa de la adaptación al medio, a través de infinitas generaciones. Sin estas mutaciones paulatinas, no existirían actualmente. La misma raza humana se habría extinguido, como lo hicieron sus antecesores. Si esto es así, que nada vivo es estable, nada es estático, todo cambia, ¿qué nos impide ayudar a la Naturaleza en su búsqueda? No haríamos más que acelerar la evolución, en la dirección deseable. Nuestros genes, y la acción de ellos sobre nosotros, son modificados constantemente, aún sin pretenderlo. El simple hecho de alimentarnos selectivamente, hacer deporte, ejercitar el cerebro, adquirir conocimientos, elegir pareja, ya influye y determina. No sólo en nosotros mismos, sino, de algún modo, en nuestra descendencia. La consciencia de nuestro ser, nos transforma.

No veo, por tanto, que sea objetable la investigación genética. Siempre y cuando dejemos la ciencia en manos de los científicos. Sin que opciones políticas, o dictadas por estructuras religiosas (fuentes organizadas de poder), traten de apropiarse los resultados, en beneficio propio o detrimento de otros. La libertad para investigar, difundir los conocimientos adquiridos y hacer uso benéfico, racional, de los avances logrados, es básica en las ciencias. Sin ciencia no hay progreso, sino estancamiento. El sentimiento de apreciación moral de un acto, es anterior a las reglas punitivas que lo valoran. Los principios morales no pertenecen a ninguna doctrina, son patrimonio de la Humanidad, de los seres racionales.

Los Improbables

Thursday, May 13, 2010

Cultivando creencias improbables, sólo se puede cosechar irracionalidad. La fe no necesita verdades: se las crea. Para sostener lo improbable, nos servimos de la fe. Despertando la curiosidad insatisfecha, del ser humano, hasta su extinción, irán formando el poso religioso del futuro, como fermento fructificador de mitos actuales. Lo que es imposible, suele ser, también, improbable. Hacer creer a alguien lo contrario, debilita la razón del creyente, haciéndole confiar en la posibilidad de lo imposible. En la fantasía de quienes pretendan poseer poderes mágicos o esotéricos, pocas cosas son imposibles, pero, trasladadas a la realidad, muchas, la mayoría, son racionalmente improbables. Con lo que estaríamos, más frecuentemente, dentro de la razón, cuando defendamos, prioritariamente, lo probable. Crear afirmaciones raras, que han de hacerse tragar como verdades, contra toda lógica, a personas predispuestas a ello, no es más que un abuso de poder. Del poder tramposo de la inteligencia sobre la ignorancia. Cuando quien las impone es alguien que utiliza la carga de su saber, para dominar al grupo de personas a quienes ha impuesto sus teorías improbables. Es una forma de forzar mentes ingenuas, para apoderarse de sus voluntades. No distando esto mucho de ser un engaño, agravado por el abuso de poder que implica la hipocresía de presentarse como un ser superior, con el sólo aval de las enseñanzas que él mismo imparte. Esta es una forma de forzar las mentes ingenuas, de quienes ha usado, para implantarles sus teorías interesadas.

Algunas organizaciones de creencias, parecen especializadas en la sublimación de la hipocresía. Todas afirman que se ha de respetar la vida, sí. Pero, preferentemente, la vida de los creyentes propios. Los demás, los infieles, los ajenos al propio redil, si son hostiles, sobran. ¿Qué otra cosa significan las Guerras Santas y Conquistas de tierras de infieles? La gran lacra de la Humanidad. Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus soldados, para imponerse, definitivamente. Cuando la creencia se impone al saber, algo falla. Las creencias son usadas para afianzar a los detentores de poder, no para transmitir saber.

La enseñanza, usada como fuente de poder, es una perversión innoble de su fin. Su fin primordial debe ser la transmisión del conocimiento. No la difusión de creencias, que supediten unos seres a otros. Mientras más ceremonias, ornamentos, y escenarios necesiten para mostrar su poder, más evidencian su dependencia de lo exterior, la apariencia, para hacer visible sus pretendidos poderes ocultos. Dejando solos a quienes se muestran como poderosos, se evidencia la pequeñez de sus pretendidos poderes. El saber da el poder. No las ceremonias y ornamentos.

Sentido Trágico de la Vida

Tuesday, May 11, 2010

Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica. El Bien y el Mal no son valores absolutos, ni pertenecen a nadie. Un buen día para el cazador lo es de tragedia para los cazados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien. El pensamiento forma a la persona, somos un producto de nuestro cerebro.

Faltan científicos razonadores en los puestos de mando y sobran hombres de fe. De fe en sus propias razones. Acompasar los credos excluyentes de distintas religiones se hace difícil. Sencillamente, porque las religiones dogmáticas no son democráticas. Tienen como fin la expansión de su propio credo. Y ninguno más. La paz siempre es razonada. Nuestros cielos e infiernos los llevamos dentro, auto-fabricados. El que los predicadores de guerras ideológicas se consideren portadores de la paz, resulta sorprendente. La hipocresía parece estar cercana. Oculta una lucha constante por el poder. Ellos son el alma de todas las guerras.

Hay quien predica el fin del mundo todas las mañanas. Eso les impide ser felices, o hacer feliz a nadie. Solo ven tinieblas y catástrofes en su cerebro. Y las reflejan en su vida. Alguien así sólo puede protagonizar y producir desgracias.

Los dioses todopoderosos, no aparecieron entre los humanos, hasta que fue concebido y organizado el poder absoluto, único, concentrado en un solo ser. A Moisés le sirvió de aprendizaje su crianza y escolarización en la corte faraónica de Egipto, cuando ya se había impuesto la supremacía del dios Aton, resultado sintético de concentrar los poderes de todos los dioses egipcios en uno. De aquí se derivó, consecuentemente, la monarquía absoluta de los faraones, con poderes divinos. Los pequeños dioses absorbidos, fueron degradados, reconvertidos en espíritus cortesanos. El paso de Moisés fue, simplemente, lógico, práctico, oportuno. Con pocas adaptaciones, tuvo a Jehová preparado para su presentación en sociedad. El tiempo ha demostrado que acertó. La ambición es una pasión sin límites. Lastimosamente, el nacimiento de nuevas civilizaciones siempre es sangriento. No hay creación sin destrucción. Cuando los cerebros desean un cambio, su infección es imparable.

La guerra está en las creencias. Quien trata de imponer las suyas, como las únicas verdaderas, no puede ser pacífico. Los fanáticos son guerreros, tanto como los guerreros son fanáticos. Quienes niegan derechos a los demás, es porque prefieren reservarlos todos para sí mismos. Pero, quien no concede derechos, pierde todos los suyos. Los fanáticos siempre están dispuestos a matar y dejarse matar por sus creencias. Son su razón para vivir. El sentido trágico de la vida, que adquieren quienes solo aciertan a ver una cara de la verdad, los convierte en fanáticos. Sobre todo, cuando prescinden de querer ver más facetas de la misma. La realidad es que, normalmente, conocemos una parte de la verdad total, pero, casi nunca, toda la verdad. Somos limitados. La verdad total es siempre mayor que nuestra capacidad de conocimiento. Porque estamos, eternamente, en el camino, mientras se gestan más verdades, que aún no nacieron

Almas y Pensamientos

Sunday, May 9, 2010

Cuando, los grandes comunicadores de verdades prefabricadas, empiezan a valorar la verdad mágica de sus palabras, por encima de la verdad científica, debemos principiar a temer, como rebaño dócil que se deja conducir, si nuestro pastor se ha confundido de estrella guía y nos puede estar conduciendo, él mismo, al precipicio. El conmigo o contra mí, las guerras de clases, las eternas sospechas, el ataque solapado, castrador y represivo de todos los absolutistas, contra la libertad individual, dan lugar a pensamientos negativos. La impresión general, es la suma de las impresiones parciales. Estamos viviendo tiempos de crisis, indudablemente, como siempre. Las crisis, son inherentes a la vida. A toda vida, en toda época. Sólo que las crisis graves se trasladan de lugar, aún cuando permanezcan en el tiempo. Nunca el mundo fue una balsa de aceite. La verdad se puede ocultar, pero eso no la cambia. Su esencia permanece. Toda verdad es individual. Aún cuando sea única en su origen, no tiene el mismo valor observada desde un punto de vista y el inverso. Aunque la piedra sea la misma, no es lo mismo lanzarla que recibirla.

Ser feliz, sentirse bien, tener ganas de reír, son estados deseables del Hombre. La sociedad que los coarta, está mal orientada en sus principios. Esto sucede dentro de muchas corrientes idealizadas, no ideales.

Prefieren las almas atribuladas, más fáciles de manejar, cuando se les ha inculcado miedo en toda su existencia. Las personas alegres necesitan menos consuelos. Son más libres. Menos dadas a entregarse en otras manos. El estado de angustia se crea. La tiranía perfecta consiste en llegar hasta la apropiación de las almas. Vemos que Bush, Putin, Sharon, los sultanes sauditas y algunos políticos, más cercanos a nuestro entorno, usan los mismos métodos. Utilizan su acercamiento a las autoridades religiosas, para buscar su complicidad recompensada, para crear temores artificiales. Haciéndolos revertir en beneficio propio. La unión del poder político con el religioso, ha dado siempre lugar a la gestación de las peores dictaduras. Sea cual fuere la religión de que se trate.

A veces, iluminados adecuadamente, sin prejuicios, indican salidas inéditas de viejos laberintos. Sin que necesitemos al guía interesado, que cobra por sus indicaciones, adueñándose de nuestro destino.

La juventud hace bien en ser iconoclasta. Y los maestros están para traspasar conocimientos y enseñar a pensar, no para hacerse admirar por su saber. Los preceptos no son murallas, pueden ser traspasados.

La creencia en el poder mágico de la palabra, sobre las obras y sus secuelas, no sólo en el propio trasgresor, sino en los otros seres afectados por el error confesado, ha derivado, modernamente, en el psicoanálisis y prácticas colaterales de psicoterapia. Quien confiesa, descansa. Libera su alma del peso del error. Así se explica que, hasta no hace muchos años, algunas disposiciones eclesiales prohibieran la práctica del psicoanálisis a los creyentes. Trataban de evitar que el sicoanalista, con su cómodo sofá, liberase almas del remordimiento.

Temor Populista

Sunday, May 2, 2010

Nunca el temor fue creativo. La creación es función del amor y la libertad. Las épocas de crisis crean el deseo de buscar protección. Con ellas llega la primavera de los fascistas y populistas. De esas tendencias políticas ya hemos tenido suficiente experiencia en Europa. No creía que a la gente le quedasen aún deseos de experimentar con tales movimientos cegadores del progreso humano. Dejarnos llevar, nuevamente, por estilos de raíces fascistas, sería como asesinar el espíritu de la creatividad. Meternos en un molde que nos hiciera a todos igual de anodinos, taponando el paso al futuro.

Las grandes civilizaciones se han formado, siempre, forjando uniones de lo diverso. Los predicadores de la pureza racial y doctrinal, actúan como congeladores de la creatividad. Nada nuevo surge de lo igual. Los guardianes de lo castizo y tradicional son útiles para escribir libros de historia, no para diseñar el futuro. La historia del mundo es la de sus cambios. Sin cambios no habría historia, ni trayectoria. El mundo necesita estar en movimiento, cambiar, girar, sin movimiento no hay vida.

La irracionalidad sirve para escribir cuentos infantiles y hagiografías de personajes irreales. Pero no para conducir naciones. En nuestra nación debería pensarse algo más en favorecer las ciencias, todas, buscar trabajo a la gente y olvidar los cuentos. Vivir en un pasado continuo, con nostalgia de aquello que fue, como pretenden poder seguir haciendo algunos políticos, que vivieron épocas mejores, es salirse de la realidad.

Las momias pertenecen al mundo de las pirámides… Sacadas de allí, están fuera de lugar.

Lo irracional altera los ánimos. Cuando no los trastoca. Sería irracional volver a la edad de piedra, o a los tiempos en que el más fuerte llevaba siempre la razón. Observamos que, demasiada gente, hace ostentación de fuerzas. Preferiría que las bibliotecas estuviesen abiertas de noche, antes que ver tantas reuniones tardías en clubes, casinos y oficios nocturnos.

El mundo debe seguir adelante, en progreso continuo, o, al menos, pretenderlo, intentarlo. Todo lo que no corresponde al presente, con aspiraciones de futuro, pertenece al pasado. Y allí debe quedar, llenando páginas de historia. Para que aprendamos a no repetirlas. Los calores del verano, hacen hervir la sangre. En esta época, cercanos los sudorosos meses veraniegos, junio, julio…los despachos de políticos, legisladores y asimilados deberían tener, todos, aire acondicionado, bien fresquito. Para resguardarlos de apoplejías repentinas. O, mejor, que se fueran de vacaciones. Estaríamos, todos, más tranquilos y sosegados.

La soberbia y la codicia son hermanas de la ira. Y esas son las tres pasiones dominantes entre los dirigentes de creencias. Con ellas destruyen el mundo y hacen desaparecer civilizaciones. Todos pretenden la unidad, bajo su mando exclusivo. Para ello, primero han de arrasar a la competencia. Quien pretende predominar, como objetivo primario, debe devastar lo precedente.

La sabiduría acumula saber. Todo conocimiento ayuda al desarrollo de la Humanidad. El poder no admite competencia. Destruye todo lo que no ayude a su propio engrandecimiento. Los acumuladores de creencias, basan su propio poder en la destrucción de conocimientos. Los sustituyen por dogmas. Muros del espíritu, que los fieles no deben traspasar. La razón queda eliminada. Quien razone, no cree, crea.

Las creencias, son un freno al desarrollo humano. Generosidad, comprensión y compasión, son las claves para la convivencia. La sencillez es el signo de lo grande y los grandes. Sólo las verdades básicas permanecen. En ciencia no hay nada intocable. Todo es revisable. Cuando avanzan los conocimientos, las fronteras se ensanchan. El saber abre caminos, las creencias los cierran. El único camino por el que circulan libremente las creencias, es por el de la ignorancia. Con meta en la nada.

Los choques entre culturas, realmente, no los provocan los pueblos, sino los intolerantes que los dirigen. Sean de la cultura que fueren. Los poderosos son los más interesados en conservar su poder. A costa de lo que sea. Predominantemente, con el sacrificio de sus pueblos, no el de ellos mismos.

La verdad propia, impuesta a los demás, no puede originar más que violencia. La fuerza nunca es pacífica. La verdad de uno no tiene que ser la verdad de todos. Contra soberbia, aceptación del diferente, tolerancia y humildad. Nadie tiene derecho a la exclusividad del pensamiento humano. Siempre hay distintas facetas de la misma verdad, que la hacen parecer diferente. Aun cuando sea el mismo objeto, iluminado desde distintos ángulos Si buscamos la luz la encontraremos. Dentro y fuera de nosotros. Si no avivamos nuestra luz, constantemente, quedaremos en las tinieblas. Los actos generosos crean concordia. El egocentrismo construye más barreras.

Asistimos, día a día, a la radicalización de los pequeños nacionalismos, servidos como si de doctrinas divinas se tratasen, intangibles y destinadas a triunfar, por encima de toda consideración humana. Si algo hay que pedir a los políticos sensatos que aún nos queden, es que sean primero respetuosos con el ser humano y luego con las ideas. En ciencia no se cree, se investiga, se disiente, se prueba, se demuestra. La creencia es la antítesis de la ciencia. Si, quienes predican la verdad única, la que ellos representan, logran meterte en su botella inexistente, estás atrapado, perdido. No pensarás más.

El mundo de las creencias, si es dirigido por personas excluyentes, fanáticas, puede ser el arma más destructiva de que jamás disponga la Humanidad. No se mata con bombas, sino con ideas. Las ideas que las ponen en movimiento.

Felicidad Interior

Thursday, April 29, 2010

Aunque los placeres puedan venir de fuera, la felicidad reside dentro del individuo. Lo funesto que resulta mezclar reglas políticas, (exterior), con dogmas religiosos, (interior), lo vemos todos los días. No hay un solo conflicto armado en el mundo contemporáneo que no haya sido alimentado por odios religiosos. Los odios de quienes se creen buenos, son los más intensos, duraderos y destructivos. Porque, sus dirigentes, les hacen creer que luchan en el lado del Bien, de la luz, de la justicia, de Dios. Lo moral y lo religioso, no son, necesariamente, coincidentes. Las grandes dictaduras, si quieren mantenerse con éxito en el tiempo, basan sus principios de poder en mandamientos religiosos.

¿Desde cuándo es legítimo predicar el odio en nombre de Dios? A quienes pretenden gobernar así en la Tierra como en el Cielo, entre tanta inmensidad, se les escapa un pequeño detalle: Olvidan considerar que la felicidad humana, hoy, aquí y ahora, es fundamental. No sólo la felicidad celestial. Si hay un principio importante, es el de la armonía fundamental. El equilibrio entre principios y fines. Lo inmediato, suele ser tan importante como el fin, la meta. Empezar bien, es buena señal de un buen fin.

Si, con nuestros principios y acciones, creamos enemigos, no podemos ser felices. La tolerancia, hacia uno mismo y los demás, es básica para vivir en paz. La comprensión conduce a la libertad. Para ser libre, se han de comprender las verdades fundamentales: No podemos admitir, porque todo indica en el sentido contrario, la eternidad idéntica a sí misma, de seres concretos, ya sean éstos materiales o figurados. En el Universo, todo evoluciona, todo cambia, constantemente. Como nosotros mismos. El orden universal viene dado por la causalidad, que compensa automáticamente todos los actos, buenos y malos. El bien engendra bien, el mal genera mal. No hay fin sin causa, ni principio sin fin.

Dentro de la lógica religiosa, la persona, ha de recibir, con la misma disposición, la felicidad que la desgracia. Tasando el éxito de sus deseos y actuaciones, por el cumplimiento que en ellos se dé al servicio del Creador. Según estos principios, éxitos o fracasos aparentes no son tales, sino lo que fuese ante Dios. Lo malo es que la comunicación entre fieles y mandatarios no viene por línea directa. Sino a través de mandatarios interpuestos, no siempre fieles al mandato que reciben. Con lo que, el mensaje final, puede tener desviaciones que no figuraban en el original.

La fe personal es íntima, no necesita doctrinas, sólo convicciones. Toda existencia humana tiene su fundamento en la mente. Con reglas etéreas, generadas en, y por, una base material, química. Y, según el hombre vaya construyendo su intelecto, así será su vida. En definitiva, el pensamiento forma a la persona.
Si algo hubiese antinatural en la Naturaleza, sería un contrasentido. Lo más probable es que sólo nos falte la información suficiente para saber en qué parte de la Naturaleza es natural lo considerado antinatural por nosotros.