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Expansión Prioritaria

Friday, January 1, 2010

Expandirse es el ansia de toda enseñanza, especialmente las dogmáticas. Quienes tratan de inculcar sus dogmas, ya llevan la obediencia implícita en sus enseñanzas. Se trata de conquistar voluntades. Con o sin resistencia. El método es, siempre, una enseñanza de arriba abajo. En la que el maestro enseña, sin aprender del alumno. Este adquiere, como tarea principal, la norma de someterse a la autoridad prevalente de lo enseñado. No caben modificaciones. Los dogmas inculcados son como son. Al discípulo le cabe sólo aceptarlos. Se pretende la transmisión vertical del concepto de obediencia ciega. Contra todo razonamiento. Mientras más enrevesados e improbables sean los dogmas, más obligan al rechazo de la razón. La primera condición es aceptar todo, sin opción de razonar. Es la formación ideal para convertir, a los fieles, en soldados sin cerebro. El concepto de disciplina militar, es un cepo para jóvenes, donde la mente queda atrapada.

Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus tropas. Primero hay que debilitar, o exterminar, para luego heredar. Todos los grandes templos históricos, están construidos sobre ruinas de templos anteriores, de creencias precedentes. Los lugares santos se heredan, históricamente. La cerrazón en que viven algunos propagandistas de verdades absolutas, convierte a sus enseñantes en momias. Petrificadas en tiempo de pretérito imperfecto. Naturaleza muerta a la que falta el espíritu vivificador. Son víctimas y verdugos, simultáneamente.

Nuestra historia oficial está demasiado militarizada. Parece como si todo lo importante que hayamos hecho, a través de los siglos, se redujese a batallas, conquistas y luchas. Cualquier estudiante, externo a nosotros, no podrá sentir más que repulsión ante tamaña agresividad patria. Siempre justificada, oficialmente, con la pretendida expansión de nuestras creencias. Pero, no hay libre albedrío, sin libertad previa. Lo que se niega a cualquier creyente de enseñanzas dogmatizadas. Luego, las enseñanzas no son más que un ejercicio hipócrita de amaestramiento de la mente. Camuflado, bajo la capa de enseñanzas celestiales. Creo más en el principio de compartir mis alegrías, que en el de hacer partícipe de mis penas, a quienes me rodean. Dar amor es repartir vida. Pedir sacrificios es compartir muerte.

La inflexibilidad no suele acompañar a los hombres inteligentes. Desde luego, no es la cualidad más valorada en ningún ciudadano normal. Luce mejor entre religiosos y militares. Y estos no son especialistas en producir felicidad, sino inquietudes y temores. Al fanatismo religioso, corresponde la obcecación política. El mecanismo mental de militares y creyentes dogmáticos es bastante similar. Las verdades les vienen dadas, por normas y principios inamovibles.

La mente científico-filosófica, tiene otra estructura: admite cambios en su ordenación. Pues busca más la demostración y aclaración de sus conocimientos, que la afirmación, sin pruebas evidentes, de aquello que viene afirmado por las estructuras superiores del mando.

No por estar más encumbrado se es más razonable, o se está más cerca de la verdad. Lo que sí presupone, como máxima cualidad, es ser hábil trepador.