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Secretos Asumidos

Saturday, May 30, 2009

Las ideologías asumidas, condicionan al hombre, limitándolo. Cuando los dogmas invaden al humano, su mente se petrifica. Debemos procurar ver el mundo a través de nuestros propios ojos, no como nos lo presenten. Limpiémonos la mente de imágenes incrustadas a través del tiempo y procuremos ver las cosas en el presente, sin historia. Detrás de cada etiqueta idealizada, hay alguien que trata de vendernos una mercancía oculta. Bien es verdad que nadie puede ser objetivo, nosotros tampoco, porque no tenemos el don de la ubicuidad, no podemos estar, al tiempo, dentro y fuera de lo considerado.

El pensamiento es secreto, el discurso público. Por tanto, adaptado a la imagen que quisiéramos ver reflejada de nosotros. Así, es como si quisiéramos conseguir que el traje, de buen corte, que portamos, hiciera invisible al tipo que va dentro. La cara edulcorada con la que algunos jefes políticos presentan al mundo sus acciones, propias de aves de rapiña, no se corresponde con la realidad de sus pensamientos.

Hay muchas formas de ayudar a los países, a sus habitantes, sin necesidad de bombardearlos. Enviando medicamentos, por ejemplo. Nunca he creído que, bombas y tropas, contribuyan a crear paz. Sólo quienes las venden y usan pueden defender esa teoría. Si se deslindasen, con más claridad, los intereses privados de los presuntos humanitarios, podríamos ver mejor dónde empiezan unos y terminan los otros.

En la magia africana, los hechiceros son aún referidos como los dueños o señores de la palabra. Es decir, son quienes, a través de la palabra, sirviéndose de ella, realizan hechizos. Por ello, mantienen en secreto sus palabras mágicas. Ocurre lo mismo en algunos discursos políticos. Se expresan unos deseos aparentes, ocultando la diana a la que van dirigidos.

Todo lo que no evoluciona, va en contra de la Naturaleza, y, por tanto, de su propia existencia. Hay que evolucionar, para ser. La adaptación al medio es el secreto de la supervivencia. Lo estático no sobrevive.

La vida, en sí, es la verdadera revolución. Nunca es igual a sí misma. Cualquier ente que trate de permanecer igual a sí mismo, muere, de consunción y parálisis. Lo vivo evoluciona.

En tiempos de Moisés, la acumulación de poderes y riquezas por parte de los sacerdotes egipcios, llegó a ser una amenaza para la majestad del propio faraón. El primero de éstos en reaccionar de forma drástica fue Akenaton. Que impuso la instauración de un dios único, Aton, representado por el disco solar. La abolición de los cultos a todos los demás dioses y la subsecuente destrucción de sus templos, llevó a la ruina a gran número de sacerdotes. Esta revolución ideológica, que precedió en muy pocos años a la predicación mosaica del Dios Único, puede haber sido el más claro y cercano antecedente de monoteísmo vivido por el pueblo judío, durante su exilio en Egipto. Moisés no podía ignorarlo. Él vivía en la corte faraónica. Demostrando ser un hombre hábil, lleno de recursos. Supo, siempre, nadar y guardar la ropa. Lo demás, vino por sí. Emilio del Barco. 30/05/09. mailto:emiliodelba