Go to content Go to menu

Sexo Respetuoso

Thursday, November 20, 2008

No hay religión que no se haya ocupado del sexo. Unas veces para ensalzarlo, en algunos aspectos, y, las más, para denostarlo. La represión de los instintos, es el arma más eficaz de todo código religioso.

En la antigua Mesopotamia, el rito de la fecundidad se celebraba, durante la noche del año nuevo. En su transcurso, yacía el rey con la sacerdotisa de Astarté, diosa de la Tierra. También protectora de la fecundidad, el amor, y la maternidad. Su propósito era engendrar al futuro rey. Con ello, se conjuraba a las energías naturales, en favor del país. El rey lo hacía en representación del dios Tammuz, la sacerdotisa, como personificación de la diosa.

En el Budismo, cuando se pide al creyente que no haga mal uso de los sentidos, no se le está exigiendo castidad, ni la abstención total del uso de sus sentidos, sino que no los use de forma abusiva, o para hacer daño a nadie.

Para que el sexo sea lícito, en el Budismo, se requiere, como condición previa, el respeto mutuo. Sin necesidad de imponer para ello condicionamientos sociales, tales como el matrimonio. Para su legitimidad moral, sólo se pide que el ser humano deje de hacer el mal, aprenda a hacer el bien y purifique su mente. Esto, en todos los campos de la vida. Dar amor, y entregarse a él, no puede ser malo en sí mismo, ya que no sólo incluye la propia satisfacción, sino la actitud de transferir bienestar a otros, rompiendo con ello las barreras entre uno mismo y el resto de la Humanidad.

El ejercicio del amor a los otros, implica, más que caridad, compasión, misericordia, respeto. Ningún rito, o ceremonia, puede reemplazar a las buenas intenciones. Se recomienda no llevar una vida licenciosa, entendiendo como tal la que pueda perjudicar a uno mismo, a la familia, o a un tercero. Se pide que todos nuestros actos partan de una actitud generosa, moral, paciente, voluntariosa, meditada y sabia.

Los textos cristianos sobre el sexo, difieren. Se admite el acto sexual, sólo dentro del matrimonio, exclusivamente para procrear. Por supuesto, evitando toda manipulación colateral, que pudiera convertir dicho acto reproductor en algo placentero. Todo lo que se salga de esto, es pecado. La Carta a los Romanos, de San Pablo, en bien explícita sobre el tema, conteniendo los siguientes pasajes. ‘’ A quienes no dieron gloria a Dios como tal Dios, ni le mostraron su gratitud, ‘‘…'’ Dios los entregó a pasiones que envilecen: así, hasta las mujeres cambiaron el uso natural, por el que es contra naturaleza. Igualmente, los hombres también, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en su lascivia, hombres con hombres.
Podría interpretarse que, las llamadas desviaciones sexuales, son un castigo directo impuesto por Dios. Añadiendo:’ como no se dignaron retener el conocimiento cabal de Dios, Dios los entregó a una mentalidad reprobada, a realizar cosas nefandas…'’ “no sólo las hacen ellos mismos, sino que hasta aplauden a quienes las practican.