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Iluminando Tinieblas

Friday, October 24, 2008

Si seguimos los principios científicos de Bush y adláteres, volvemos al dogma: nada puede diferir de lo expresado en la Biblia. Ahí fijan los límites de la ciencia sus seguidores.

La prosperidad futura de Norteamérica, estará basada sobre la victoria que obtengan en sus batallas actuales. Creen que deben inspirar temor, para acceder a los mercados mundiales. Las normas de vida, en el Chicago de los años veinte, no andaban muy lejos de este concepto. Pretenden hacer desaparecer del frente político a las personas afables, para que puedan ascender a mayor poder nuevos guerreros de ojos fríos, muertos, con expresión insensible, congelada. El vivo retrato de un autómata implacable. Esta cohorte de guerreros fundamentalistas endiosados, niega la realidad. No admiten como verdad más que sus afirmaciones de raíces milenarias, fruto de leyendas heredadas. Cuando un gobernante contempla los avances científicos, como si fueran ataques a sus creencias, lo más probable es que deba revisar sus credos. La ciencia no se hace contra nadie. Es aplicable a toda la Humanidad. Se construye sobre sí misma, ampliando sus conocimientos, avanzando.

Fanáticos son quienes sólo oyen la verdad de su Dios y no las de los demás. Por eso, los fanáticos religiosos niegan expresamente las verdades de la ciencia. Como éstas casi nunca coinciden con las que nos presentan las variopintas historias sagradas de los pueblos elegidos por los dioses, cultivan la ignorancia.

No por barnizarnos, exteriormente, de matices diferentes, somos heterogéneos. La Humanidad es una. Todo lo que trata de crear separaciones, es negativo. Sean fronteras, muros o prejuicios. No podemos seguir escuchando a los gurúes que clasifican a los humanos en categorías distintas, según su etnia y creencias. Este es el más peligroso de los apartamientos. Si no hay equilibrio en la naturaleza del individuo, no lo habrá en la Humanidad. Al hombre le cabe la obligación de conservar lo heredado, mejorándolo. Somos parte de la Naturaleza y una excresencia de nosotros mismos. El hombre está adquiriendo la potestad de guiar la evolución que pueda seguir la Humanidad. No sólo cada individuo influye en su propia vida, sino que, a través de las transformaciones que su vida experimenta, transmitirá consecuencias a la vida de otros. Con lo que la comunidad irá cambiando paulatinamente.

Siempre los pueblos conquistadores han impuesto a los conquistados no sólo su autoridad, sino su sistema de creencias. Forma última y definitiva de imposición y conquista. El problema principal de la presente hegemonía norteamericana no está en su pueblo, sino en su actual presidente, retrógrado y fanático. Europa no es anti-norteamericana, pero los europeos no sienten simpatías por Bush, así de sencillo. Él se ve como la mano ejecutora del Señor de los Ejércitos, describiéndose como el presidente de la guerra. Esta afirmación, si no fuera para temblar, sería para reír. Lo malo es que lo dice en serio, creyéndoselo. A quien no se le someta, lo convierte en enemigo. Va siendo hora de que el mundo despierte, hay que iluminar las tinieblas.