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Misoginia Religiosa

Thursday, October 23, 2008

No todas las tendencias modernas confluyen en la desaparición de creencias tradicionales. El devenir diario va también creando nuevas prácticas, consolidando creencias de nuevo cuño. Nada es estable, nada es eterno. Todo lo vivo evoluciona, con las sumas, restas y adaptaciones que el tiempo ajusta. El mundo es un todo: Vamos, venimos, nos situamos. Tal como el genoma humano no tiene un desarrollo lineal, sino multifásico, los conocimientos que la raza humana va adquiriendo se suman al total evolutivo. Cuando el ser humano adquiere la posibilidad de orientar sus conocimientos, no se le puede exigir que no piense ni razone.

Las nuevas religiones son legión. Hablan ya sobre mensajes extraterrestres, viajes astrales, contactos interplanetarios, comunicaciones mentales con diferentes galaxias, ángeles o espíritus mensajeros, etc. Temas de nuestra época y cultura, pero, en el fondo, nada nuevo: Pretensión de conocer el misterio y lo improbable.

Sin duda, despertando la curiosidad insatisfecha, hasta su extinción, del ser humano, irán formando el poso religioso del futuro, como fermento fructificador de mitos actuales.

Hay variantes, adaptadas siempre a la idiosincrasia del pueblo y al tiempo en que surgieron. Cuando los relatos de hechos importantes pasan a la historia, no necesariamente coinciden con la realidad material de lo acaecido, sino con la importancia que los relatores atribuyeran a cada uno de los componentes del hecho. Donde todos son importantes, pero sólo algunos se convierten en esenciales. El recuerdo posterior es, siempre, una recomposición de hechos conexos, pero no necesariamente todos, ni en el mismo orden. Para sobrevivir hay que adaptarse a las circunstancias. Más aún, la supervivencia exige evolución continuada. Eso en todos los órdenes. Ningún espíritu puede permanecer quieto. La evolución es acelerada.

Una tendencia común a las religiones, que han sido, casi en su totalidad, fundadas por hombres, es su latente misoginia. Tanto la Biblia, en el Talmud, como El Corán o los Vedas, aclaran que, a igualdad de derechos, habrá de prevalecer la razón del hombre sobre la de la mujer. La figura femenina, casi siempre, pasa a un segundo plano, aún cuando, nominalmente, se le reconozca una importancia destacada, en su papel de madre y esposa, siempre sacrificada, virtuosa y obediente. De ahí no suelen pasar. Una excepción notable se da en la Iglesia Anglicana, donde, al ser el monarca, simultáneamente, cabeza de la iglesia, al pasar la corona a una reina, como se da actualmente, se producen cambios. Aunque el monoteísmo siga considerando a Dios como un ser masculino. Lo que había condicionado todas las demás jerarquías, tanto religiosas como sociales.

El hecho de que la Iglesia Anglicana haya osado autorizar la ordenación sacerdotal de mujeres con plenos derechos, ha paralizado la reunificación proyectada con la Iglesia Romana, ya que la Curia Vaticana no lo aprueba. En pleno siglo XXI. Aún temen que esta pudiese ser la brecha, por donde se colase la lucha reivindicativa por la igualdad religiosa de la mujer. Miedo a perder privilegios. Mientras, la vida sigue.