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Realidad y Fantasía

Sunday, September 28, 2008

El mundo de la realidad y el de la fantasía son complementarios y paralelos. Todo conservadurismo, aunque no lo perciban así sus adeptos, es evolucionista, de forma selectiva. Pues, basan su constante doctrinal en algo cambiante, fluido, como son las ideas expresadas, las palabras. Las organizaciones religiosas siempre han tendido a la acumulación de poderes. Todavía, en tiempos recientes, durante la dictadura franquista, el estudio de la psicología, estaba considerado como estudio del alma, reservado a los clérigos. La derivación más clara fue la identificación del poder religioso con el temporal. Así se consiguió el poder de lo esotérico.

El secreto es el poder de los tiranos.

Igual que el individuo ha de sentirse libre, para no convertirse en un rebelde, o un anulado, los pueblos han de participar de ese mismo sentimiento. Ahora nos consideramos libres, aunque no lo seamos en el sentido estricto. La libertad no es un hecho objetivo, sino un sentimiento. Sin esa sensación interna, de poder realizar los propios proyectos, no existiría la civilización actual. La creatividad es hija de la libertad. A la que sólo pueden poner fronteras las creencias que nos limitan. Los dogmas son un veneno para la razón.

Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica. Aunque no podamos cambiar el ‘ser’ de las cosas, si podemos hacerlo con su ‘estar’. Es decir, la esencia puede permanecer, mientras las circunstancias cambian.

Cuando vemos pueblos que soportan la ocupación de sus tierras, y la limitación de sus derechos como seres humanos, no podemos permanecer indiferentes. Ningún pueblo ocupante, puede pedir que los ocupados sean pacíficos. El precio de la ocupación debe ser, al menos, la inquietud constante. ¿Cómo podemos pedir a las víctimas, que se comporten de forma civilizada, pacífica y amable? ¿Quién lo fue con ellas? El envenenamiento que sufre su vida, a través de los años, no puede conducir más que a la agresividad persistente. Siempre los nacionalismos han sido causa principal de guerras, pero, un nacionalismo exacerbado por raíces religiosas, llega a convertirse en algo que no es de este mundo. Cuando, entre los derechos esgrimidos para justificar guerras, se mezclan creencias e inspiraciones divinas, las razones humanas desaparecen.

El Bien y el Mal no son valores absolutos, ni pertenecen a nadie. Un buen día para el cazador puede serlo de tragedia para los cazados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien. Ponerse del lado del fuerte, puede ser la forma más segura de ganar, pero no la mejor manera. La razón acompaña con más frecuencia al débil, aunque nadie se la conceda. Quienes se cobijan bajo la sombra del poderoso, jamás podrán decir que defendieron la justicia, sino su propia conveniencia. Podría poner unos cuantos ejemplos de lo que digo, pero, seguro que todos los tenemos en mente: Palestina, Irak, Irán, Afganistán. ¿Les suenan de algo? Más allá, habrá otros muchos. La ambición es la pasión sin límites.