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Creer y Razonar

Monday, May 26, 2008

La clasificación religiosa de los humanos, pone en el más alto nivel a aquellos que cumplan los preceptos religiosos, y crean, incondicionalmente, cuanto se les presente con el sello de la fe. Los demás, los condicionados, razonadores, fríos, indiferentes o descreídos, que fijan reglas de lógica y credibilidad a sus creencias, ocupan los más bajos niveles de consideración religiosa. Así, la disciplina, la obediencia, la fe ciega, la aceptación de la autoridad, todo, en el fondo, lo mismo: la negación de sí mismo, la anulación de la individualidad, parece ocupar el más alto rango de las virtudes. Algo no muy alejado del concepto militarista de la vida. Se valora el actuar ciegamente, obedeciendo órdenes y reglas, sin dudar. Desde las esferas religiosas de todo el mundo, se ha hecho siempre más hincapié en el sometimiento, la obediencia, la fe ciega, las tradiciones, que en el avance de los pueblos, la libertad del individuo, o la independencia de pensamiento.

En los primeros tiempos cristianos, no se tuvo muy claro en qué fecha había de celebrarse el nacimiento de Cristo. Y así, durante siglos, los cristianos etíopes o egipcios adoptaron el seis de enero, tal como se sigue conmemorando en algunas comunidades. También fue celebrada la Natividad el 17 de Noviembre, el dos de Abril, y el veinte de Mayo. Y cada Sínodo de teólogos aducía sus fundadas razones para ello. Una de las reflexiones más universalmente aceptadas para adoptar la fecha moderna es que, según antiguos cómputos cabalísticos, el mundo fue creado un 25 de marzo del año 4004 antes de Cristo, a la hora nona. Dado que el 25 de diciembre cae a nueve meses exactos, se pensó que éste podía ser un buen día para el nacimiento de Jesús. La fecha, además, ya había sido sacralizada por los griegos, con lo que se completó el círculo. Salió redondo. Corría el año 353, de la era cristiana. La verdad es que, quien se inventara toda esta serie de números, no debió ser un genio de las matemáticas. Hay cálculos hindúes, de la misma época aproximada, bastante más elaborados. Con el tiempo, quedó olvidado, entre los cristianos, que aquel día había sido, desde siempre y hasta entonces, el día del Sol Invicto, día de Apolo, día del nacimiento de la luz. Entre griegos y romanos.

En la Biblia, se recomienda no ser duros, o injustos, con los esclavos, pero ahí se para el principio justiciero. Se admitió y justificó religiosamente la esclavitud, hasta tiempos muy recientes. Han sido necesarios los movimientos laicos, políticos y filosóficos, del Renacimiento y la Revolución Francesa, así como sus consecuencias posteriores, que desembocan en los avances sociales del siglo XX, para remover los cimientos básicos del esclavismo, del que aún quedan no pocos ejemplos, razonados religiosamente.

Aún se justifican las separaciones raciales, o la esclavitud, blandiendo escritos religiosos de otros tiempos. La verdad es que la esclavitud, fruto heredado de épocas pasadas, no es ni siquiera discutida como ilegítima, en las páginas bíblicas o coránicas, sino, más bien, justificada. En cuanto al racismo, la impresión general es que los dioses fueron creados para un solo pueblo. Los dioses tenían y tienen bases étnicas. Cada religión pertenece a su pueblo preferido. Por encima de cualquier otra consideración. Ninguna fue creada con vocación universal. Las bases para la igualdad entre los humanos, han sido siempre puestas, en tiempos modernos, por movimientos sociales, no religiosos. Estos se han incorporado a los movimientos sociales con bastante posterioridad y poniendo infinidad de condicionamientos. La igualdad de derechos entre hombres y mujeres ha encontrado, siempre, oposición entre las jerarquías religiosas. Y aún sigue activa la lucha por la igualdad.