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Ídolos Gráficos

Monday, August 2, 2010

Todas las creencias en las que se usan figuras sagradas, para suscitar la devoción, tienen el peligro implícito de bordear la idolatría. El resultado, casi siempre, es, que se tiende a adorar la figura en sí, no a la idea representada. Atribuir a la imagen consagrada la concesión del favor, no está muy lejos de la más elemental idolatría.

Preferiría que mi cielo, si me tocase tras la muerte, fuese la Nada. Apagón total. Fin. La verdad es que, la Eternidad, me resulta demasiado larga, para aguantarla. ¡Qué aburrimiento! Me salgo. Renuncio. Hay premios que se parecen mucho a un castigo.

En el Budismo, el estado ideal de Nirvana no significa la anulación de la existencia, sino la no - existencia, la nada, por la desaparición de los deseos. Para alcanzarlo, Buda no recomendó el ascetismo extremado. Sino la evicción de una excesiva tolerancia de los sentidos. Para que las ambiciones, odios y engaños, vayan desapareciendo. Por sí. Sin mortificación, ni sacrificios límites.

Tan perjudicial es la entrega incontrolada a los placeres, como la penitencia exagerada, dejan heridas.

El río de la existencia ha de estar lleno de calma, paz. No se alcanza la paz, violentando el espíritu.

El estado ideal de Nirvana no significa la anulación de la existencia, sino la no – existencia: La nada, por la desaparición de los deseos. Para alcanzarlo, no se recomienda el ascetismo extremado. Sino el abandono de una excesiva tolerancia de los sentidos. Para que vayan desapareciendo. Por sí. Sin mortificación ni sacrificios límites. Tan perjudicial es la entrega incontrolada a los placeres, como la penitencia exagerada. No se alcanza la paz, violentando el espíritu.

En la primitiva Babilonia, los mortales desaparecían tras su óbito. No se especulaba mucho con lo que pudiera pasar en el reino de los muertos. En Egipto, en cambio, cabría una esperanza para los justos.

El paso del pueblo judío, primero por Babilonia y luego por Egipto, deja su huella, también en estas creencias. De una existencia de espera indeterminada, casi de hibernación, como podríamos calificar la primitiva creencia sobre la estancia en el seno de Abraham, tomada de Babilonia, se pasa, paulatinamente, en las creencias, al juicio de los muertos, al estilo egipcíaco. Y al consiguiente destino de sus espíritus a diferentes lugares. Según sus méritos o faltas. Las referencias más antiguas, que aparecen en la Biblia, sobre el juicio de las almas, se encuentran en el Libro de Daniel. Escrito aproximadamente un siglo y medio antes de Cristo. A la vuelta de Egipto. Cuando, tras la repetida estancia de los Patriarcas entre los faraones, todo hace presuponer su conocimiento del sistema egipciaco de creencias,

Como vemos, todas las ideas originales van arrastrando girones de creencias asentadas en los países por los que fueron pasando, durante su constante migración. La Biblia está redactada como un libro de viajes, donde se reflejan las vivencias habidas, dejando huellas palpables en las doctrinas aceptadas como válidas, a lo largo del camino. Esto es evidente.

Fidelidad y Lealtad

Sunday, June 6, 2010

Nada de lo que existió, dejó de existir. El pasado está incurso en el presente. Quedan sus consecuencias, insertas y preservadas en lo existente. No se conserva la unidad en su esencia, sino en su presencia, distribuida en infinitas derivaciones.

Quien se entrega a los dogmas, es que ha dejado de razonar. Entre fidelidad y búsqueda de la verdad, escogió la fidelidad. Sin aceptar la posibilidad de equivocarse, porque se imagina guiado por fuerzas supremas. Cuando aún se está accediendo a las primeras páginas de las ciencias, no se puede certificar como innegable el contenido del último capítulo, Sobre todo, porque la capacidad total de las ciencias es inabarcable, para una sola mente humana. Mientras exista la Humanidad, seguirá aprendiendo. Hace falta que no olvidemos los principios de nuestro conocimiento, para relacionarlos con los fines.

La lealtad es algo más que la fidelidad. Se puede ser fiel y desleal, porque, a veces, la lealtad excesiva a otros, nos hace olvidarnos de la lealtad que nos debemos a nosotros mismos. La lealtad, mal entendida, conduce más al error y la desviación que la fidelidad al espíritu. Cumplir un compromiso, no es velar por su óptima ejecución, sino atenerse a lo obligado. Los criados son fieles, los amigos, leales. Para ser fiel y leal, se necesita sentirse amigo, al servicio de la amistad. No es lo mismo ejecutar un mandato, que cumplirlo fielmente, por lealtad. Mejorando lo deseado. A otros, no se puede pedir fidelidad, sí lealtad. Todo pensamiento expresado, cambia su sentido y valor, al trasladarse de mente. El sedimento distinto en cada mente, permite valorar la misma idea de forma diferente.

Las luchas con uno mismo, para cumplir ideas de otros, suelen conducir a desviaciones erróneas. No hay que levantar monumentos a las batallas, sino a los pacificadores. Las grandes victorias no son sino matanzas del contrario. Siembras de odios que florecerán algún día. Las reglas morales tienen, todas, un componente social. No se puede estar invocando derechos divinos exclusivos, y pretender, al tiempo, ser parte del mundo actual, regido por la razón y la ciencia. La Humanidad evoluciona. Es lógico que sus principios cambien. La adaptación y desarrollo son esenciales para la pervivencia. Quien crea que ya llegó a la perfección, es el peor enemigo de sí mismo. Se niega a evolucionar.

Cuando las utopías pueden realizarse, se convierten en bellas realidades imperfectas. Mientras sólo eran utopías, tenían el atractivo de lo ideal. Lo conseguido nunca es perfecto. Los fanatismos son crueles. Lo fanático excluye lo diferente. Y, más pronto, si lo excluido demuestra ser mejor. Si algo hay irracional en la sociedad humana, son las creencias excluyentes.

Las leyes no pueden ser irracionales. En ellas ha de excluirse la perfección. Una ley demasiado tendente a la perfección, se convierte en una trampa sin salida. Los humanos no somos perfectos, somos… humanos. Los principios, no pueden ser innegociables. Han de estar hechos a la medida de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes. Las leyes no pueden primar a unos sobre otros. Ante la ley, todos los ciudadanos deben ser considerados iguales. Los derechos que defienda la ley, deben ser universales.

Europa, en el mundo

Saturday, May 29, 2010

Europa, en su conjunto, está en un momento de pérdida de peso internacional. No se puede disminuir el ritmo de la unión, sino acelerarlo. Nuestra labor está en fortalecer Europa, no en defender intereses parciales. Europa no es homogénea, pero sí tiende a ser equilibrada. Y, de ese equilibrio, se derivarán ventajas para todos. En la Europa Común se ha de acentuar la tendencia hacia el macro-estado. El Parlamento europeo ha de adquirir, necesariamente, mayor protagonismo, fijando una política común hacia el exterior.

Aún quedan demasiados criterios sobre la conservación de las naciones. En su sentido estricto, doctrinal. Lo cual impediría un crecimiento homogéneo del continente. Europa es más un concepto que una realidad. Una idea acariciada por todos los europeos, pero con diferencias esenciales. No necesita ser una nación homogénea, sino comprensiva. Que pueda resumir en una, la historia de todos.

La intercomunicación humana, nos hace proclives a irnos aceptando unos a otros. Eso nos hace más tolerantes, con nosotros y con los demás. Sólo los dogmáticos, los intolerantes con las ideas de los otros, permanecerán en sus hornacinas, pretendiendo no contaminarse con la ‘verdad’ de los otros. Quienes sean racistas, intolerantes, elitistas, pretenderán resistirse a la ‘contaminación’ de los otros. Esos harían bien en quedarse en sus mundos aislados. Pretendiendo ser la crema de la Humanidad. Antes, o después, tendrán la visión real de su aislamiento escogido, que no puede conducir más que a la degeneración de la raza. La perfección se incuba a partir de la mezcla constante.

A quienes pretendan haber alcanzado la excelsitud, no les queda más que hundirse, dando pasos atrás. Es la situación de los ególatras, orgullosos de su condición, que no perciben cuándo van a ser derribados por la siguiente generación, siempre más compleja y perfeccionada.

Es indudable que no sólo la genética condiciona, también la similitud de ambiente vivido, medios, conocimientos, educación o cultura, ayudan a moldear el aspecto interno y externo de las personas y sus naciones.

Estamos viendo que la sociedad moderna va siendo más semejante a través del mundo, así como los sistemas políticos y religiosos. La comunicación global se ha convertido en el primer rasero en el ámbito mundial, imponiendo ideales parecidos. No sólo los futuros modelos de sociedad serán más similares, sino que los sistemas políticos, y hasta los individuos, van adquiriendo caracteres comunes. En definitiva, al cambiar los sistemas, cambian los hombres y viceversa.

La universalidad de los medios de comunicación, va haciendo válidos los mismos mensajes para toda la Humanidad. Por eso, las principales organizaciones financieras, políticas y religiosas, se están haciendo con el control de los medios de comunicación y adoctrinamiento internacionales. El mundo funciona con ideas, quien expanda las suyas, hace predominar sus propios valores.

Consecuencias Imprevistas

Saturday, May 22, 2010

Donde se mezclan, cada vez más, intereses ideológicos o religiosos, con territorios y economía, las consecuencias son previsibles. No hay acción pequeña, si la intención es grande. Nada se puede juzgar aisladamente, sino embutido en sus propios antecedentes y consecuentes. La acción, en sí, tiene tanta importancia como pueda tenerla la oportunidad y propiedad de lo actuado. Cielo y tierra, unidos bajo un mando, terminan, siempre, en cataclismo sideral.

Los ideales sin poder, desaparecen. La conquista de almas, conlleva la conquista de sus almarios. Los mandatarios egoístas, que pretenden dominarlo todo, son el color negro de la Humanidad. Absorben toda la luz, sin emitir alguna. Quienes se sienten exclusivos “hijos de Dios”, especiales en todo su ser, dejan para el resto de los humanos el calificativo de “hijos de los hombres”: el pueblo. Plebeyos desposeídos. Viendo el comportamiento irracional de algunos ideólogos y políticos destacados, sabemos que, si no expresamos libremente nuestras opiniones y actuamos en consecuencia, ellos nos pueden arrastrar, a todos, a una recesión de la sociedad humana. Como ya hicieran sus antecesores, en numerosas ocasiones. No se puede alejar el mal, produciendo más daños de los que evitamos. La prohibición de razonar es el mayor mal que se le puede causar a la Humanidad.

En las encuestas, las personas más partidarias de la continuación de las guerras ideológicas actuales, son aquellas de educación más conservadora y afectas a distintos movimientos religiosos. Parecería extraordinario, si no se pudiese aventurar que, el signo religioso de los adversarios, es suficiente causa para decidir su clasificación como enemigos.

Muchos hombres de fe piden respeto a sus creencias, aún cuando ellos tiendan a declararse enemigos de quienes no sigan sus propios mandamientos. Cruz, Media Luna y Estrella de David, tienen unos orígenes tan comunes y concurrentes, que, para diferenciarse, se excluyen. La misma cercanía de sus creencias les sirve de repelente, Con ello, los enfrentamientos son inevitables y perdurables. Las religiones organizadas, parece como si prefirieran cultivar cosechas de mártires, antes que permitir la apostasía de sus fieles. Pero, el contagio, por cercanía, es inevitable.

El trigo y la vid, en su forma de pan y vino, ya fueron usados en ceremonias religiosas de la antigüedad, antes de la era cristiana. En la ciudad griega de Eleusis, durante los cultos llamados ‘misterios’, se tomaban el pan y el vino, como identificación con Dionisios, Adonis, Demeter o Isis, según las advocaciones, ya que el origen de la ceremonia tuvo lugar en territorio egipcio. Aún guardando el mismo ritual, cambiaba el nombre del dios homenajeado. En tales fastos, la veneración al trigo y al vino, llegaba hasta el punto de considerar que personificaban a los dioses. Es decir, la ingestión de tales alimentos consagrados, equivalía a la incorporación del dios al creyente, asegurándole la resurrección. Nada nuevo bajo el sol. Los modelos ceremoniales son casi calcados unos de otros. Quienes tachan de curiosidad el deseo de saber, pretenden extender su neblina de ignorancia consciente, como fuente de toda verdad.

Elogio de la Ignorancia

Friday, May 21, 2010

Las verdades no se crean, existen, son. Más allá del saber, no hay vacío, sólo ignorancia. Quienes cultivan y aprovechan la ignorancia e inseguridad humanas, para medrar, son dignos de alinearse con los estafadores. No se puede aprovechar la ignorancia ajena, para rellenarla con más ignorancia. Al objeto de poder, nosotros, presentarnos como sabios. Ese es el método aprovechado por una gran parte de quienes dicen poseer la clave de los misterios eternos.

Para la comprensión del comportamiento humano, especialmente en sus relaciones sociales, es necesario tener conocimiento de la estructura cultural del individuo y la sociedad en que se halla inmerso.

Los dioses, se crearon al gusto de cada pueblo, según su evolución y cultura. Todas las personalizaciones divinas existentes, son actualizaciones de dioses antiguos. Ante todo, se conciben como personajes que han de inspirar temor, además de respeto: eso es básico. Y amor, dependiendo de los momentos en que sea considerado. Pero, principalmente, Han de inspirar temor. Como reflejo del enorme poder que se les atribuye: para eso han sido concebidos. Como freno de los osados. Es un arma arrojadiza.

La senda de la religión cristiana, se convirtió, muy pronto, en el camino de la ignorancia. No hay más que seguir la historia de lo sucedido en toda Europa, durante la Edad Media. Edad brutal de la Humanidad, en la que cualquier esfuerzo de los predicadores cristianos iba dirigido a la extinción de toda cultura, por los medios más brutales, como la aniquilación de cuanto representase lo no cristiano. Quema sistemática de cuanto escrito pagano encontraran y condena a muerte de sus usuarios.

Hordas de fanáticos asesinos se dedicaron, durante siglos, a extinguir toda civilización pre-existente, y a cuantos la representaban. Las civilizaciones clásicas, romana, griega, egipcia, persa, fueron borradas de la superficie terrestre. Dejando, tras de sí, las ruinas más bellas del mundo clásico. Su furor destructivo logró hacer retroceder la cultura humana casi dos milenios, hundiendo de nuevo al género humano en la barbarie.

Hizo falta que llegase el Renacimiento, para que la Razón volviese al mundo. La destrucción no cesó, pero, evidentemente, fue menos universal. Cuando creyeron haber conseguido la destrucción de toda civilización precedente. No contaban con que el saber resucite de sus ruinas. Quedaron suficientes escritos, y testimonios culturales de aquella época dorada, a pesar de su destrucción, planificada masivamente. El ser humano extrae recuerdos reciclables, incluso de lo destruido. La memoria humana se crea a sí misma. Ha aprendido a resucitar de entre los muertos.

Regalemos conocimientos y ganas de saber. Es lo mejor que podemos hacer por nuestros semejantes. Quien se vale de misterios, intrigas, secretos,…, para destacar, está haciendo trampas. No es de fiar. Los misterios herméticos no acaban por ocultar más que su vacuidad.

Los griegos, con el empleo de la lógica, fueron los primeros en sacar del mundo de los misterios, y del dominio de los seres divinos, muchos fenómenos naturales. Ellos buscaban la verdad, para compartirla. No para apropiársela. Con la difusión de las teorías bíblicas, el enfoque cambió: se hizo más importante estar en posesión del misterio, que de la verdad.

Con imaginación, empleando la lógica y procurando ampliar nuestros conocimientos, podemos transformarlo todo. Las ciencias, cualesquiera que sean, son las mejores colaboradoras del progreso, del cambio, del desarrollo cerebral, del conocimiento, del saber. Quizá por eso encontramos a sus mayores detractores entre los maestros del dogma. Son quienes se niegan a cambiar dogmas por conocimientos.

Toda verdad es parcial. El conocimiento de hoy, siempre será menor que el de mañana. La actual casi imposibilidad de llegar a demostrar una teoría sólida sobre el principio de los tiempos, que sea admitida con naturalidad, la han aprovechado los predicadores dogmáticos, para insistir en los insondables misterios de la divinidad. Posiblemente, podríamos orientarnos mejor, pensando que no es que Dios nos creara a su imagen y semejanza, sino que, los humanos hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza. Para engrandecernos. Ese sería el misterio de la esencia divina, tal como la concebimos, en general, derivada de la imaginación humana. La verdad científica no nos viene revelada, como un baño de luz celeste, que nos inunda desde el cielo. Hay que descubrirla, capa a capa, poco a poco, día a día, año tras año. Es el resultado del trabajo de generaciones de investigadores. Cada uno avanza un paso, grande o pequeño, pero imprescindible, en el camino del saber. Almacenar saber es la menos inútil de las acumulaciones.

Tras el Renacimiento, cuando se empezó a dejar atrás la total oscuridad científica a la que nos condujo la Edad Media, recomenzó el interés por las ciencias puras. Esta vuelta atrás, ayudó a reencontrar el camino del progreso científico, que se había perdido, en los mejores tiempos de la Gran Grecia, entre el cúmulo de supersticiones, creencias, y una mezcla de teorías, entresacadas de rancios tratados teologales, que se entretejieron con todo. La filosofía es la búsqueda de la verdad. La superstición, el camino de la confusión.

Cuanto más llena de misterios, más atractiva resulta una doctrina. Más cerca de lo sobrenatural parece estar. Aunque esa no sea condición indispensable para colocarse más cerca de la verdad. Quien basa su comunicación en el misterio, es que no ha entendido nada de lo que pretende explicar, ni le importa que tú lo comprendas. Su actitud está basada en la validez de la ignorancia, para explotarla. Él mismo no pretende saber, sino asombrarse de lo que desconoce. Sensación que intenta traspasarte.

Para ser bueno, no es imprescindible ser religioso. Como, para ser religioso, no es necesario ser bueno. La duda es creativa. Necesitamos tener dudas para avanzar.

No puede ser bueno, quien base sus victorias, políticas o sociales, en esparcir veneno. Al final, resultarán todos intoxicados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien y qué mente las dirijan. Ponerse del lado del fuerte, puede ser la forma más segura de ganar, pero no la mejor manera. Si algo hay que pedir a los hombres públicos sensatos, es que sean, primero, respetuosos con el ser humano y luego con sus ideas. La felicidad humana deberá ser más valorada que el sacrificio de los pueblos, en el altar de las ideas inconmovibles. La buena voluntad ha de llenar el mundo con sus irradiaciones. La actuación bienintencionada, con uno mismo y con los demás, ha de ser sin imposiciones. Lo bueno para unos, no lo es siempre para todos. Nada es absoluto. Todo es ambivalente. Se puede pensar como se desee, pero no se debe desear cualquier cosa. Los pensamientos no tienen límite, los deseos sí. Cuando el deseo sea ilegítimo, debe borrarse del pensamiento. Antes de permitirle convertirse en un hecho indeseable: Indeseable es todo lo que consideremos malo o injusto. Codicia y soberbia juntas, son malas consejeras. En su compañía, lo bueno puede transformarse en perverso. La Humanidad, por fortuna, va mejorando. Nunca ha habido más amor que en el presente. Pues la solidaridad humana actual, brotada del conocimiento mutuo, es una función de amor fraternal. La multi-culturalidad a la que tienden las sociedades actuales, une a los humanos, como seres equivalentes, provenientes de medios diversos. Cuando los dogmas mandan, sólo perviven las guerras. La individualidad puede y debe subsistir entre la mezcla.

El conocimiento está formado por saber e ignorancia. Cuanto más conscientes seamos de lo que ignoramos, más sabremos. La armonía entre principio y fin, da la certeza de su rectitud. La belleza siempre da buenos frutos. Hacer lo más bello, suele coincidir con hacer lo mejor. En la vida y en la ciencia. Física, química, y buenos deseos, son las bases. A partir de ahí, lo que venga. Todo cae dentro de lo posible. Hoy, los territorios no se conquistan con caballos y espadas, sino desde medios audiovisuales y páginas de Internet. Somos bipolares, buenos y malos al tiempo. Según sea el punto desde el que miremos. No hay bien ni mal absolutos. Para crear algo nuevo, hay que destruir algo viejo antes. La misma acción es siempre ambivalente, de doble efecto. En el conjunto, no logramos sumar o restar, sólo compensar, intercambiar, equilibrar. Nuestra propia satisfacción o insatisfacción da valor a la acción realizada. Al final, lo que convierte una acción en positiva o negativa, no es la acción en sí, sino la intención con que fue realizada. El resultado obtenido es una consecución, que suma y resta al mismo tiempo.

Pensar, dudar, reflexionar, conocer, deducir, experimentar, son verbos conjugados por los científicos. Creer y obedecer son los verbos fundamentales, casi únicos, de toda doctrina dogmática. Conjugados en tiempo imperativo. Con ello, la práctica religiosa se ha convertido en el triunfo del no pensar.

Cuando se consolida el Zoroastrismo, en el siglo séptimo antes de Cristo, se experimenta un cambio radical en la mitología del Oriente Medio. Comenzaron negando legitimidad a todos los dioses antiguos de la zona, para poder defender la idea del Dios único, sabio y creador.

Cuando aparecen las numerosas iglesias cristianas, se puede decir que, la época de su formación, o separación de la corriente principal, marca también su propia organización básica y posterior desarrollo. Los cristianos orientales, como nestorianos, asirios, bizantinos, y coptos, tienen un cuerpo doctrinal coincidente, hasta su separación, con el de los cristianos europeos, como católicos romanos, anglicanos, ortodoxos, calvinistas o protestantes varios. Luego, se van diferenciando con el tiempo, tanto en su organización eclesial como principios doctrinales. Marcados éstos más bien por sutilezas y matices añadidos. En el fondo, una cuestión de soberbia, revestida de convencimiento en la propia razón. En cuestiones de fe, el empecinamiento suele ser la regla; creyendo auténtica la propia mayor cercanía a la divinidad, que movió a sus inspiradores. Como si se pudiera estar más lejos o cerca de un Dios que lo es todo. Si lo es todo, podríamos decir que no estamos ni lejos ni cerca, estaríamos en él, como parte del todo.

Un caso documentado de cómo el Hombre se puede sentir legitimado para modificar lo que cree leyes divinas, intocables por tanto, es el de los Diez Mandamientos. Los que, según la Biblia, fueron dictados directamente por Dios a Moisés en el Sinaí, por partida doble. El primer mandamiento, ordenaba el descanso los sábados, día en que la Creación ya había sido terminada. La escuela cristiana transformó el sábado en domingo. Fundamentándose doctrinalmente el cambio en la suposición de haber sido en domingo cuando Jesucristo resucitó. Se omite aclarar que, al asentarse en Roma, la cabeza de la Iglesia, lo único que se hizo fue seguir la tradición imperial romana, de celebrar en domingo el día del Sol, día de la resurrección de Apolo. No se podía ir directamente contra las costumbres del Imperio. Se adoptaron y adaptaron. Cambiando el nombre del resucitado. Al principio, los cristianos de los primeros tiempos, siguieron celebrando el día santo en sábado, como los judíos. Esta costumbre se fue abandonando, pasando a ser los sábados día especialmente dedicado a la Virgen María, en los países católicos.

El domingo era ya festejado como día de la luz, o día del Sol, en el Mitraísmo, Zoroastrismo y Parsismo, desde el segundo milenio antes de Cristo. Esto ha quedado bien patente en el nombre mismo dado al domingo en varios idiomas indoeuropeos, Sunday, Sonntag, cuya traducción literal es ‘día del Sol’. Resto lingüístico de las religiones astrales que, una vez, iluminaron el mundo. Era natural que el Sol, Astro Rey, ocupase un lugar preeminente entre los dioses.

Hay variantes de pensamientos para todas las mentalidades, adaptadas siempre a la idiosincrasia del pueblo y al tiempo en que surgieron. Se puede decir que, en la guerra, la política y las creencias, todo vale. Con distintas armas, pero la misma meta: dominar. Los nuevos dirigentes necesitan imponerse.

El sentido de la justicia, en estas lides, se confunde con la fuerza de imposición: quien venza, adquiere el derecho a tener razón. Si algo necesita aprender un pueblo, que haya quedado al margen de la civilización actual, es a pensar por sí mismo. Desarrollando la autonomía del pensamiento, independiente e individualizado. Las corrientes políticas conservadoras, se refugian en principios religiosos, para hacer valer sus teorías, con pretensiones de superioridad y estabilidad. Y promesas de una vida eterna y feliz, tras la muerte, si sometieran sus vidas a las órdenes transmitidas por sus comunicantes, en forma de creencias dogmáticas y pleitesía de por vida. Los dogmas no pueden ser nunca discutidos, han de ser adoptados, si se quiere pertenecer al grupo. O excluirse del mismo, al no aceptarlos. Vistos desde fuera, los dogmas son, siempre, irreales, inadmisibles, considerados desde un punto de vista lógico. Son tan ilógicos, tan irreales, que, su aceptación constituye, en sí misma, prueba de obediencia ciega. Cegados por sus ideas absolutistas, los mandatarios no dejarán de dar palos hasta que no les quiten la vara de mando de las manos. Aduciendo mandatos divinos, se apropian el poder de los seres que dicen representar. Las modernas dictaduras políticas, organizan su base de poder alrededor de principios religiosos, militarizados. Es la conjunción perfecta para esclavizar mentes.

Siempre hay un antes y un después. Como existe el ahora, que influye en el individuo y en el medio en que se halle inmerso. La objetividad y la independencia son entelequias quiméricas. Útiles como teorías abstractas, pero inexistentes en la realidad.

Nadie puede aislarse tanto de su entorno, de sus vivencias, que le permita pensar como ente autónomo e independiente. Todo hombre es esclavo de su propia historia. Cuando los obedientes compañeros comienzan a pensar por sí mismos, la unidad de pensamiento se resquebraja. Toda dictadura necesita como súbditos a gente que no piense. Cuando el ser humano comienza a usar sus facultades de pensamiento libre, juzga, razona, deja de ser el componente ideal de un grupo homogéneo, alrededor de un dirigente indiscutido. En los países con regímenes dictatoriales, no se aprecia la creatividad, sino la identidad uniforme de la sociedad. Si alguien no se identifica con el resto del grupo, el siguiente paso es la expulsión del grupo, con la estigmatización del disidente. Quien quiera pensar por sí mismo, ha de mantenerse independiente en su creatividad.

Los extremos se tocan. Fanáticos y extremistas no admiten émulos o adversarios, sólo enemigos. Y los enemigos están para ser aniquilados. Pretenden que sólo ellos están en posesión de la verdad. Las ideologías extremas pueden usar métodos distintos para triunfar, pero sus fines son los mismos, dominar. Quieren imponerse, como sea.

Vida y Evolución

Saturday, May 15, 2010

Hay vida donde hay transformación, evolución. Lo estático, lo extático, lo inerte, es sinónimo de ausencia de vida, muerte, petrificación. Desgraciadamente, la voluntad capciosa de los organizadores de creencias, no concibe que las ciencias, o, en general, la vida del pensador científico, lógico, pueda tener libertad para expandirse por todos los conceptos que abarque su campo de investigaciones científicas. La libertad es un principio incompatible con las organizaciones de creencias. Estas son aliadas naturales de las dictaduras. De lo que pretende ser, irrealmente, estático.

En una sociedad regida por principios dogmáticos, el libre albedrío para la investigación científica tiene unos límites también dogmáticos: Aquellos que contradigan, o no reafirmen, la base dogmática de los gobernantes. Olvidan que el científico tiene como principio la expansión del conocimiento. La progresión. Su obligación es investigar, para que ésta sea continuada. Los límites a su ciencia se los pone el Universo, y sus conocimientos, no las sociedades de creencias. Infinitas y diversas en sus fines. En todos menos en la ocultación de la verdad. Son las madres del misterio. Creadoras de barreras. Limitadoras de la expansión humana. Somos fruto de la evolución, no de la creación predeterminada.

La labor científica consiste, precisamente, en traspasar las fronteras de lo conocido. En no fijar límites al conocimiento. Para adentrarse en el mundo de lo desconocido. El mundo de los dogmas es acientífico. Está fuera de la realidad. Sin ciencia no hay progreso.

De todos los seres vivos, sabemos que no fueron siempre, desde el principio de su existencia, tal como son en la actualidad. Su estado y forma presentes, sus cualidades y defectos, son consecuencia directa de la adaptación al medio, a través de infinitas generaciones. Sin estas mutaciones paulatinas, no existirían actualmente. La misma raza humana se habría extinguido, como lo hicieron sus antecesores. Si esto es así, que nada vivo es estable, nada es estático, todo cambia, ¿qué nos impide ayudar a la Naturaleza en su búsqueda? No haríamos más que acelerar la evolución, en la dirección deseable. Nuestros genes, y la acción de ellos sobre nosotros, son modificados constantemente, aún sin pretenderlo. El simple hecho de alimentarnos selectivamente, hacer deporte, ejercitar el cerebro, adquirir conocimientos, elegir pareja, ya influye y determina. No sólo en nosotros mismos, sino, de algún modo, en nuestra descendencia. La consciencia de nuestro ser, nos transforma.

No veo, por tanto, que sea objetable la investigación genética. Siempre y cuando dejemos la ciencia en manos de los científicos. Sin que opciones políticas, o dictadas por estructuras religiosas (fuentes organizadas de poder), traten de apropiarse los resultados, en beneficio propio o detrimento de otros. La libertad para investigar, difundir los conocimientos adquiridos y hacer uso benéfico, racional, de los avances logrados, es básica en las ciencias. Sin ciencia no hay progreso, sino estancamiento. El sentimiento de apreciación moral de un acto, es anterior a las reglas punitivas que lo valoran. Los principios morales no pertenecen a ninguna doctrina, son patrimonio de la Humanidad, de los seres racionales.